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David Alejandro Peñuela - david.penuela.ortiz@hotmail.com Jueves, 27 de septiembre de 2012

Tal vez porque nunca nos apartaron del universo de leyes para avizorar otros componentes. Basta mencionar que hasta tan solo unos pocos años los grandes estudios de abogados han echado mano de estos elementos.

Así, ejercer la profesión independientemente exige del engranaje de distintas áreas que permitan lograr una competitividad aceptable, por cuanto en la calle hay competencia para todos los gustos: hay abogados de todas las ramas, de todos los precios y con distinta formación académica. En este contexto, el reto de lograr la tan anhelada independencia resulta cada vez más ardua si no se concatenan otras disciplinas. Por esto, se llama la atención a las universidades para que preparen a los estudiantes en otras áreas de interés que, seguramente, repercutirán en el exitoso ejercicio de la profesión. A cambio, se podrían suprimir ciertas asignaturas que, en la práctica, no prestan ayuda alguna. Recordemos que en otros países esta carrera tiene una duración máxima de cuatro años; situación que permitiría sostener que podría continuarse con la misma duración, pero con ingredientes que en realidad presten utilidad cierta.

Ahora bien, siendo conciente que el panorama, desde el punto de vista de la enseñanza, no cambiará en varios años, señalaré un par de aspectos que podrían prestar algún beneficio al momento de salir al mercado:

1) Determinar el área de servicio: Existen tantas ramas del derecho como actividades sociales. Por esto, es necesario enforcar los esfuerzos no sólo a un área específica (derecho penal, civil, comercial, societario, etc.) sino también a una subárea de esta. No hay peor mensaje enviado a la sociedad que aquel que demuestre la “capacidad” de acaparar todas las áreas, ya que termina reflejando que sabe de todo un poco pero de nada al mismo tiempo.

2) Analizar el mercado: Este análisis se deberá hacer teniendo como filtro el servicio que se desea prestar. Lo anterior, implicará determinar su target y la competencia directa. Esto, a su vez, le permitirá establecer cuáles son los servicios que aquella presta y así logrará determinar cómo podría mejorar su portafolio.   

3) Elaboración de imagen: Luego de tener claro cuáles serán sus puntos distintivos, sus virtudes y sus servicios, deberá plasmar todo esto en la imagen corporativa que proyectará ante los demás en su página web, sus tarjetas de presentación, su papelería y, por supuesto, en el diseño del logo. Adicionalmente, deberá  establecer la misión, visión y objetivos de su oficina para determinar la carta de ruta de su negocio.  

4) Realizar publicidad: Una vez determinados los anteriores aspectos (servicios,   target al cual van dirigidos, la posible competencia junto con sus fortalezas y debilidades, los rasgos que caracterizarán su servicio del resto y su imagen corporativa), deberá  escoger el vehículo mediante el cual se va a dar a conocer ante la sociedad y va a ingresar al mercado (publicidad). Este, evidentemente, tendrá que estar acorde a la imagen que quiera proyectar ya que una mala publicidad puede causar una impresión distinta en la sociedad.   

De esta forma, concluyo reiterando que, el litigio es más que el conocimiento de normas y su correcta aplicación. Implica el uso y conocimiento de otras tantas materias para lograr que su oficina de abogados abandone el anonimato y logre convertirse en un exitoso negocio. Por este motivo, el pensum de las distintas entidades debería contener materias pertinentes al correcto y exitoso funcionamiento de los negocios.
 

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