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Colprensa martes, 11 de octubre de 2016

El pasado 30 de marzo se dio el primer anuncio entre los equipos negociadores de ambas partes, tras casi dos años de reuniones privadas, en el que se estipuló la hoja de ruta para los diálogos. Hoy, después de avanzar en varias polémicas, ya es claro que la mesa se instalará el próximo 27 de octubre. 

La primera fecha tentativa para la instalación de la primera mesa se anunció el 7 de abril, cuando el ELN aseguró que mayo sería el mes escogido para arrancar con las negociaciones, pero ocho días después, y tras el terremoto de Ecuador, el presidente Juan Manuel Santos aseguró que la sede podría cambiar. 

A partir de allí se dio un intercambio de declaraciones que fueron dilatando el arranque de este negociación. Primero fue el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, quien aseguró que el ELN no tenía la misma voluntad de paz de las FARC y le pidió mayor compromiso al grupo guerrillero. 

A principios de mayo, cuando el país creía que se iban a dar las negociaciones, el presidente Santos manifestó que esta fase pública no arrancaría hasta que el grupo guerrillero dejará en libertad a todos los secuestrados, algo que no cayó muy bien en el ELN, ya que esto no se había acordado dentro de la agenda. 

“Nosotros lo que decimos es que hay que actuar de acuerdo a lo que pactamos, tenemos unas reglas del juego, trabajemos con eso, y todos esos asuntos que le preocupan más a una u otra parte, pues llevémoslos a la mesa, pero no tranquemos la mesa haciendo una exigencia previa”, sostuvo en su momento Pablo Beltrán, negociador del ELN. 

El 26 de mayo se conoció el secuestro de los periodistas Salud Hernández, Diego D´Pablos y el camarógrafo Carlos Melo, que volvieron a abrir el debate sobre la poca disposición del ELN para empezar las negociaciones, pero finalmente la guerrilla dejó en libertad a los comunicadores. 

Casi un mes después, y sin tener un horizonte claro frente a la mesa de conversaciones con el ELN, el Gobierno Nacional y las FARC acordaron la implementación del cese el fuego, a lo que los elenos pidieron ser incluidos. 

A comienzos de julio, en pronunciamiento público, ese grupo armado ilegal aseguró que el Gobierno de Juan Manuel Santos únicamente busca el diálogo con ellos para dilatar la situación y obligarlos a desmovilizarse, por lo cual llamaron a la resistencia y a no negociar de esa forma. 

Los negociadores del ELN insistieron durante este mes que el gobierno los había condicionado pidiéndoles decisiones “unilaterales” y no concertadas para avanzar en los diálogos; aunque se mostraron a seguir abiertos al diálogo. 

El 24 de agosto se dio uno de los anuncios esperados: Gobierno y FARC llegaron a un acuerdo final, hecho que fue aplaudido por el ELN, aunque se mostraron en desacuerdo con algunos puntos. Sin embargo, mostraron disposición para no afectar la votación del plebiscito. 

Posteriormente la guerrilla del ELN sugirió un cese de acciones militares entre el 30 de septiembre y el 5 de octubre, para no interferir en las votaciones programadas para refrendar los acuerdos en La Habana, hecho que fue muy bien calificado desde el Gobierno Nacional y otras esferas de la sociedad. 

Este gesto de la guerrilla, sumado a la liberación de tres ciudadanos colombianos secuestrados en Arauca en estos últimos 15 días,tras llamado del presidente a entregarlos y arrancar la fase pública, fueron los factores que hicieron que se reactivara nuevamente la mesa de conversaciones. 

Antes de la instalación formal el 27 de octubre, el ELN debe dejar en libertad a dos personas que todavía permanecen en su poder, como otras acciones y dinámicas humanitarias de las dos partes, estipulados en los acordado en esta ocasión “para crear un ambiente favorable para la paz”. 

La agenda

En total son seis puntos, que en general, procuran por la participación de los colombianos. El primero se denomina ‘Participación de la sociedad en la construcción de la paz’. 

En él se tienen en cuenta tres aspectos para la participación: “En función de iniciativas y propuestas, que hagan viable la paz, en el curso y el contexto de este proceso; Sobre los temas de la agenda; Un ejercicio dinámico y pluralista que permita construir una visión de paz”. 

El punto número dos se llama 'Democracia para la paz'. En él se quiere realizar un debate que permita evaluar la participación de los colombianos en los problemas que los afectan y tratar los conflictos. También, hacer una revisión sobre el marco normativo y las garantías para la manifestación pública, 

El tercer punto se denomina ‘Transformaciones para la paz’, y en él se pretende hacer las respectivas modificaciones para dar solución a lo que ha generado el conflicto. 

En este punto se tendrían en cuenta las propuestas recogidas con el punto dos de la agenda; se pensaría en programas transformadores para superar la pobreza, la exclusión social, la corrupción y la degradación ambiental; y, se buscaría la creación de planes alternativos integrales con enfoque territorial, que den opciones económicas para las comunidades. 

El cuarto punto corresponde al tema de víctimas, en donde resaltan la importancia de la verdad, el reconocimiento de sus derechos y las garantías de no repetición. 

El quinto punto es el del ‘Fin del Conflicto’, en donde se pone sobre la mesa la situación jurídica, la seguridad y la posibilidad de hacer política del grupo insurgente; así como esclarecer el fenómeno del paramilitarismo, el cese el fuego bilateral y la dejación de armas. 

Y por último está el punto de la implementación. En él, se especifica que habrá un ‘Plan General de Ejecución’-que tendrá dimensión jurídica, política, social, económica y diplomática-, que contará con un cronograma y se empezará a aplicar una vez se produzca la firma del acuerdo final. 

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