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sábado, 28 de abril de 2012

Desde la Revolución Francesa, las mujeres han jugado un papel definitivo en los principalesacontecimientos de la historia. Sin su participación activa, la reivindicación de los derechos humanosno se hubiere dado o no hubiese tenido la preponderancia que la caracterizó. Y en este sentido,fue fundamental el rol de Olympe de Gouges con su Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadanía.

Ya en el siglo XX, la mujer accedió a cargos no sólo de poder sino también de decisión. Casoscomo el de Margaret Thatcher en Inglaterra, y de Tawakkul Karman, Ellen Johnson-Sirleaf y LeymahGbowee (Premios Nobel de Paz 2011) en África así lo demuestran. En el contexto latinoamericano, la exclusión de las mujeres de la ciudadanía y de la política se visibilizó entrado el siglo XX. Sin embargo, con la aparición de los grupos feministas y de laspolíticas de género las mujeres lograron el derecho a administrar sus bienes; el acceso a laeducación superior; el acceso a cargos públicos; el derecho al voto; y el derecho a la regulación de horarios y mejora de sus salarios. En este sentido, el derecho al voto se convirtió en la puerta de entrada a la participación políticade las mujeres, aunque los datos demuestran que ésta ha sido minoritaria. Y es que aunque las mujeres latinoamericanas son más del 50% de la población electoral y que 13 países de nuestra región cuentan con legislaciones que determina las cuotas para inscripción de candidatas a los parlamentos nacionales, sólo 3 países han superado el 30% de la participación femenina y ellos son Argentina con el 38.5%, Costa Rica con el 36.8% y Ecuador con el 32.3%.

Estos datos refuerzan mi idea de que las leyes de cuotas sirven como mecanismo temporal quenecesita ser supervisado, pues per se no garantiza la paridad de la mujer en todas las instancias del Estado. Según el Observatorio de Igualdad de Género de la Cepeal (2011) en el último período presidencialen América Latina, el porcentaje de las mujeres en gabinetes ministeriales es del 17.5%; en elórgano legislativo nacional el 22,4% y en el máximo tribunal de justica el 19%.En este sentido se podría señalar que aunque los avances son representativos, aún quedanobstáculos por sortear. Y por ello es que precisamente cobra relevancia lo señalado por Rebeca Grynspan (Undp 2009) con relación a que 'la equidad de género no es un asunto de mujeres sino de desarrollo'. Y yo añadiría algo adicional y es que la participación política con enfoque de género debe garantizar tres elementos: inclusión, representación y paridad.

Michelle Bachelet en su discurso en el Encuentro Internacional de Mujeres en Chile en abril de este año manifestó: 'Será el siglo de las mujeres'. De ahí que se necesiten más mujeres en espacios de poder que garanticen una representación igualitaria; mujeres que utilicen su poder para escuchar, hacer alianzas y que construyan democracia.Y ante estos retos indicó que aunque 'no será fácil, están llamadas a trabajar para derrotar la desconfianza? Fuerza y coraje para seguir en la política porque sus países las necesita'.

Al referirnos al caso Colombiano, me parece importante hacer referencia a la frase del Constituyente del año de 1886 José María Samper quien indicó lo siguiente: 'la mujer no ha nacido para gobernar la cosa pública y ser política.

Porque ha nacido para obrar sobre la sociedad por medios indirectos, gobernando el hogar doméstico y contribuyendo a formar las costumbres y a servir de fundamento y de modelo a todas las virtudes delicadas, suaves y profundas'. continuará…

karem labrador araujo

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