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Alejandro Arias viernes, 1 de febrero de 2013

Cuando los samarios conocimos el contenido del oficio 2400-2-158326 fechado 19 de enero de 2012 suscrito por John William Marmol Moncayo, Director de Licencias Permisos y Trámites Ambientales del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial no supimos si reír, o llorar.

El oficio antes mencionado fue la respuesta a una queja, reiterada por más de 10 años, en la que un grupo de ciudadanos ponían en conocimiento de dicha entidad los procesos de contaminación que se evidenciaban en las playas adyacentes a los puertos de Drummond y Prodeco.
 
En su respuesta precisó John William que el transporte de carbón por tren era una maravilla y que como las empresas tienen en operación “loops férreos” no había de qué preocuparnos; que el cargue de barcazas no solo tenía establecida la humectación del carbón sino que entre otras medidas las empresas tenían limitado el cargue de este mineral a unas alturas máximas que ni el viento lo movía por lo que tampoco había evidencia de emisión de partículas en el medio ambiente que afectara los ecosistemas terrestres ni marinos; sostuvo además que cuando en lontananza creíamos ver polvillo de carbón en realidad se trataba de las emisiones de los exostos de los barcos y que en relación a los desechos y los vertimientos por parte de las empresas de carbón a las zonas aledañas de los puertos y a los cuerpos de agua ello era absolutamente falso de suerte que las fotos que se suministraron realmente no probaban que ellas correspondieran a las empresas carboneras de Santa Marta y Ciénaga. 
 
En conclusión John William dijo que el Ministerio de Ambiente “dispone en sus archivos de los registros, estudios y monitoreos de calidad de aire y de agua, de fondos marino y granulometría de playa que soportan las anteriores afirmaciones, de manera que no tiene hasta el momento argumentos de tipo técnico, jurídico o ambiental que indique que los puertos carboneros de Santa Marta y Ciénaga generen algún tipo de impacto o afectación no identificado o no previsto y gestionado en el Plan de Manejo Ambiental establecido a cada empresa”. 
 
Es decir, quienes denunciaron y hemos denunciado somos viles mentirosos.
 
Pero de un solo golpe todo cambió y la verdad salió a flote; gracias al juicioso empeño de la Contralora General de la República, Sandra Morelli, y su equipo investigador. 
 
A quienes a propósito con gusto aportamos todo el material de que disponíamos. Así consta en el capítulo I del Informe Técnico Especial “Degradación Ecosistemas y Medio Ambiente Bahía de Santa Marta y Zonas de Influencia” de diciembre de 2012. 
 
Por ejemplo encontró la CGR que el transporte del carbón no era tan seguro y verificó “que la banda transportadora en Puerto Prodeco y P.Vale se encuentra descubierta en su mayoría, estado por el cual se hace propicia la pérdida de material particulado (MP) (. . .) Eventos que aumentan en forma directa las concentraciones de Micro Partículas en las áreas cercanas a los puertos disminuyendo así la calidad del aire”. 
 
Pudo igualmente observar la Contraloría, en lo que atañe al cargue de barcazas, “que durante estos procedimientos se observan perdidas de material sobre las barcazas que caen directamente al mar, dicho material es depositado en el fondo marino o en las playas debido a las derivas, otro de los impactos es el hundimiento de las barcazas” por lo que precisó en dicho informe que “la perdida de carbón durante el cargue de barcaza a buque genera impactos negativos sobre la columna de agua y los fondos marinos afectando directamente la fauna y flora presente.
 
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