Francisco Bernate Ochoa - fbernate@gmail.com Martes, 8 de mayo de 2012

La terrible costumbre colombiana de acudir al populismo punitivo y de acudir al sistema penal para resolver todos los problemas ha generado una atrofia increíble dentro de nuestro sistema penal de la cual, por ahora, no parecemos tener una salida.

Esta cantidad de normas y situaciones especiales, han conllevado el que en la actualidad conviven dentro de nuestro sistema penal cuando menos cinco regímenes diferentes, que los operadores jurídicos deben aplicar de manera simultánea Lo anterior, hace que, simplemente, el sistema penal colombiano es hoy incomprensible y lejos se encuentra de la sistematicidad que brillaba en otras épocas como en 1980, pero, sobretodo, cuando en el año 2000 se realizó un maravilloso esfuerzo por compilar, así como también ajustar toda nuestra legislación penal.

Hoy en día, tenemos vigentes en nuestro país los siguientes sistemas penales. Uno que hace referencia a los delitos comunes cometidos por los ciudadanos 'de a pié' contenido en la Ley 599, y que se rige en lo procedimental por la Ley 906. El interprete debe realizar un increíble esfuerzo para determinar la pena que debe aplicar al caso en concreto, teniendo en cuenta los sucesivos aumentos de penas, amnistías, jubileos, y demás eventos que se producen frecuentemente en nuestro país.

Para los desmovilizados en los procesos de negociación con el Gobierno Nacional, aplicamos la Ley 975, con su propio sistema de penas y su propio sistema procesal.

Por otra parte, en tratándose de militares, ellos cuentan igualmente con un régimen especial contenido en el Código Penal Militar, el cual establece su propio sistema de delitos, penas y procedimiento. Si el delito lo comete un menor de edad, tendremos que acudir a la Ley de Infancia y Adolescencia que, trae sus propias normas en materia de pena así como un procedimiento especial.

Como si esto fuera poco, los aforados constitucionales se rigen por los delitos contenidos en la Ley 599, sin el incremento de pena establecido en la Ley 890, y el procedimiento es el contenido en la Ley 600.

Ahora, se pretenden introducir nuevamente al ordenamiento jurídico las denominadas pequeñas causas, que tendrán su propio sistema procesal, y tenemos otros procedimientos penales, como los contenidos en las leyes de víctimas y de extinción de dominio.

A esto deben agregársele los múltiples pronunciamientos de nuestras Cortes que trazan igualmente reglas de obligatoria aplicación. En últimas, el derecho penal contemplado dentro de la legislación colombiana es

realmente incomprensible para todos quienes tienen que lidiar con él, y su aplicación se ha vuelto cosa de héroes.

Es hora de repensarlo y de entender que el Derecho Penal, lejos de resolver los problemas sociales que se presentan, solo genera delincuencia y victimización.

Antecedentes
El sistema penal es hoy incomprensible y lejos se encuentra de la sistematicidad que brillaba en otras épocas como en 1980, pero, sobretodo, cuando en el año 2000 se realizó un maravilloso esfuerzo por compilar la legislación penal.