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Alexis Posso - aposso@larepublica.com.co viernes, 21 de junio de 2019

El país ocupa el segundo lugar, después de Costa Rica, con más profesionales del Derecho en América Latina

Replantear la visión de esta profesión con miras a comprender de mejor manera las nuevas tecnologías pero sin alejarse de las bases fundamentales como la Filosofía del Derecho y la Teoría Jurídica, es el principal reto de los abogados colombianos, quienes han tenido que enfrentar la intempestiva disrupción de los avances tecnológicos en todos los escenarios sociales.

Según el abogado Luis Fernando Reyes, socio de Tax & Legal de BDO en Colombia, “el avance informático, las redes sociales y las aplicaciones móviles han cambiado sin duda los negocios y las dinámicas sociales y a muchos nos han abrumado y nos han tomado por sorpresa sin tener un andamiaje jurídico apropiado para regular esta nueva realidad”.

Prueba de ello son, por ejemplo, la polémica mundial que ha generado la implementación de plataformas como Uber, que para 2018 logró ganancias por más de 6.000 millones de dólares y ha cambiado radicalmente la dinámica del negocio del transporte urbano, o la popularización de Airbnb, que con 2.600 millones de dólares para el mismo año, ha puesto a tambalear al sector hotelero en varias latitudes del mundo.

Según el abogado experto de BDO en Colombia, más allá de estos ejemplos y de las diferentes aplicaciones para reproducción de música y video en streaming, hay que tener en cuenta otros factores menos populares pero más críticos como los avances médicos y biotecnológicos que ponen en una zona gris muchos principios morales arraigados en la sociedad.

Estos nuevos factores, que en conjunto han modificado profundamente la vida en sociedad, la forma de hacer negocios y la relación de las personas frente la tecnología, empujan por obligación a los abogados para que se sintonicen o se queden rezagados si no se convierten en expertos en el conocimiento y la actualización permanente de los límites y los marcos legales que a diario están cambiando.

En este sentido, para Reyes, “muchas universidades en Colombia siguen dictando la catedra de Derecho de manera tradicional pero deben avanzar para educar abogados preparados para un mundo globalizado y conectados con el mundo tecnológico, pero más allá de esto, capaces de interpretar y aplicar las nuevas normas pues ellos mismos, muchas veces, pueden ser superados por programas como los smart contracts y en general por la  inteligencia artificial que incluso ha incursionado como herramienta para la decisión de fondo en fallos judiciales y administrativos”.

Con base en estas premisas, el socio de Tax & Legal de BDO en Colombia, asegura que en el país hoy sobran abogados en las especializaciones tradicionales como el Derecho Civil, Penal y Laboral, y que hay que evolucionar en dirección del Derecho Ambiental y en el Derecho del Entretenimiento, pues además del tema tecnológico, estas ramas serán cruciales en los próximos años, alineadas con la nueva y masiva toma de conciencia ecológica y con el desarrollo de la economía naranja que ya hace parte de los lineamientos del gobierno nacional.

Para concluir, Luis Fernando Reyes, asegura que este tipo de cambios no deben alarmarnos pero sí ameritan reflexionar frente a los nuevos retos pues a pesar de que las nuevas tecnologías vayan a ocupar algunos espacios en los que se desenvuelven actualmente muchos profesionales, seguramente el uso de estas traerán consigo nuevas situaciones y realidades que de su aplicación impongan al abogado del futuro su intervención.

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