Colprensa Domingo, 28 de diciembre de 2014

El contrato, que tiene como objeto suministrar los alimentos a los reclusos, es muy disputado en el país, ya que la suma asciende a casi $5.000 millones, esta adjudicación que se entrega a 30 empresas para cubrir la necesidad en distintas zonas del país, presenta una irregularidad en las cárceles antes mencionadas. 

Según Pablo Bustos, director Nacional de la Red de Veedurías, en este proceso se presentaron reparos con algunos proponentes, entre ellos con la empresa Macsol, que incluye a la Corporación Alianza Caribe, y que según Bustos “ganó la licitación de forma dudosa”. 

La licitación fue abierta por la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios, adscrita al Ministerio de Justicia, esta empresa debió presentar certificaciones de experiencia en el tema y según el director de la Red de Veedurías llegaron a última hora y no se presentó la verificación, sin embargo fueron aceptadas. 

“Como consecuencia de la improvisación hay unos problemas, ya está firmado el contrato y no se ha provisto la infraestructura para preparar los alimentos en los centro carcelarios”, dijo Bustos. 

Hasta este domingo estos centros carcelarios no habían sido dotados de cocinas, estufas, ollas, lavaplatos, etc, para que se pudieran elaborar los alimentos de los reclusos. 

Quienes tenían este contrato, que son la empresa Servicios y Suministros CJVN SAS, retiraron su infraestructura aunque al parecer también hubo problemas, pues en la cárcel de San Andrés les habrían prohibido la entrada, según informó Alejandra Vega, representante de la firma. 

Entre las irregularidades denunciadas por la Red de Veedurías está una certificación que la empresa presentó por servicios prestados a 3.500 empleados, que incluía el suministro de alimentos, sin embargo, en las declaraciones no aparecerían los aportes de honorarios ni parafiscales. 

El contrato, que ya empezó a regir, tiene una vigencia de 11 meses y debe cumplir con brindar los suministros alimenticios a los cientos de presos que se encuentran en estas cárceles, que no pueden ser trasladados desde otras partes, ya que la idea es que los presos se vinculen en el proceso de cocina, sin embargo, sin las herramientas esta gestión corre riesgo de no ser realizada lo que a juicio de Pablo Bustos desataría una crisis de salud y seguridad.