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Martha Vanín miércoles, 10 de junio de 2015

A pesar de su importancia, un consenso internacional sobre la protección de las Indicaciones Geográficas no ha sido aún alcanzado y, por el contrario, ha sido marcado por el fracaso del Arreglo de Lisboa relativo a la protección de Denominaciones de Origen y su registro internacional.

Sin embargo, el momento internacional de las Indicaciones Geográficas ha llegado. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi) ha establecido el Grupo de Trabajo de Lisboa, y ha firmado el Acta de Ginebra para negociar cambios importantes en esta materia. En estas discusiones, se espera que Colombia promueva modificaciones que favorezcan sus intereses.

¿Por qué Colombia debe proteger las Indicaciones Geográficas?

La influencia e impacto favorable en las comunidades, así como los beneficios de la protección de las Indicaciones Geográficas han sido probados y reconocidos.

Por ejemplo, las Indicaciones Geográficas permiten la diferenciación de productos con distintos estándares de calidad. Así, gracias a la protección de las denominaciones “Café de Nariño”, “Sombreros Aguadeños”, y “Tejedurías de San Jacinto”, estos productos han logrado ser reconocidos y competir en mejores condiciones en el mercado local y extranjero.

De igual manera, la protección de Indicaciones Geográficas promueve la generación de trabajo estable y organizado, y contribuye a preservar la cultura y el conocimiento tradicional, como en el caso de la “Tejeduría Wayuu”.

¿Qué se espera de Colombia en las discusiones internacionales?

La reestructuración del sistema de Lisboa constituye una oportunidad para proteger internacionalmente el “Café de Nariño”, la “Cholupa del Huila”, la “Rosa de Colombia”, y las otras 18 Denominaciones de Origen de nuestro país. Así mismo, promovería su comercialización y posicionamiento en los países miembros del Arreglo de Lisboa.

¿Qué implicaciones jurídicas tiene?

Sin embargo, para adoptar cambios en el sistema de Indicaciones Geográficas, un estudio consciente de las implicaciones jurídicas, económicas y fácticas de su implementación es indispensable. En especial, debe tenerse en cuenta que Colombia está sujeta, entre otros, al régimen de la Comunidad Andina y a las obligaciones adquiridas en materia de Indicaciones Geográficas por virtud de los TLC con Estados Unidos y la Unión Europea.

Por esto, es importante que los representantes de Colombia ante la Ompi, la academia y la industria, centren su atención en las discusiones que se adelantan a nivel internacional, y promuevan las modificaciones que mejor se ajusten a las necesidades del país. Esto sin dejar a un lado el rol y aporte que los consumidores ejercen en el apoyo y la promoción de los productos nacionales.

Una vez concluidas las discusiones y modificado el Arreglo de Lisboa, la ratificación del mismo en nuestro país exigirá previamente mayores consideraciones.  

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