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Colprensa Miércoles, 20 de marzo de 2019

El ministro de defensa no escatimó en asegurar que las acciones se pudieron dar por cuenta inflitraciones por parte del grupo al margen de la ley.

Diez días han pasado desde que las comunidades indígenas y campesinas decidieron bloquear una de las vías más importantes del país: La Panamericana, que atraviesa el departamento del Cauca y que ha sido espectador de múltiples desmanes por cuenta de los ocho bloqueos que se han registrado y que aún se mantienen.

En el lugar hacen presencia las comunidades indígenas, quienes bloquearon el sector, así como uniformados de la Policía y del Ejército, que buscan evitar desmanes. Sin embargo, esta última acción no ha resultado del todo favorable, prueba de ello, es la muerte del patrullero Boris Alexander Benítez, integrante del Escuadrón Móvil Antidisturbios, que fue atacado durante enfrentamientos en el sector de La Agustina, en el corregimiento de Mondomo, municipio de Santander de Quilichao.

El reporte de las autoridades da cuenta que Benítez resultó herido de gravedad en el cuello cuando la escuadra del Esmad a la que pertenecía fue atacada con arma de fuego en medio de la intervención para desbloquear este punto de la vía Panamericana.

Lo que preocupa al ministro de Defensa, Guillermo Botero, y su cúpula militar, es que los hechos, al parecer, no fueron perpetrados por activistas de las comunidades indígenas, sino por miembros de los grupos armados residuales que delinquen en esa zona del país.

Por eso, el jefe de la cartera no escatimó en asegurar que las acciones se pudieron dar por cuenta inflitraciones por parte del grupo al margen de la ley.

Acto que no resulta ser sorpresivo para el general Nicacio Martínez, comandante del Ejército Nacional, quien en la mañana de este miércoles anunció que quienes estarían detrás de dichas infiltraciones serían miembros del Frente 6 de las Disidencias de las Farc. Si bien aseguró no identificar los cabecillas de la estructura, fuentes militares confirmaron que tras este frente se encuentra alias ‘Majin boo’, quien asumió las riendas del mismo durante el año pasado.

En este caso, lo que temen y rechazan las autoridades es que miembros de la Policía y del Ejército resulten sin vida por cuenta de los hechos que pretenden hacer los mercenarios de las disidencias. A juicio del comandante del Ejército, “nuestros soldados han resultado heridos con armas de fuego, nuestros policías están desarmados, están haciendo un esquema de protección, pero si reciben disparos de la turba pues por fortuna no están armados para evitar un problema mayor”.

Sobre las armas con las que están siendo atacados, el general aseguró que son cortas, revólveres o pistolas que no son percibidas a simple vista y menos cuando hay una turba de gente que lo único que generan es pánico y desacierto.

En cuanto al balance de la minga, el comandante expresó que hasta la fecha continúan los bloqueos, hay tres registrados, hay al menos ocho concentraciones en las que han resultado tres indígenas lesionados, 12 civiles heridos, 11 capturados y el secuestro de un suboficial del ejército. Además de siete soldados lesionados y tres policías en igual condición.

Si bien las autoridades han denunciado graves hechos en contra de los uniformados, la comunidad indígena no se queda atrás. Durante la semana pasada la Consejería de Derechos de los Pueblos Indígenas, Derechos Humanos y Paz de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), denunció y rechazó los actos violentos que a su juicio se presentaron por parte del Esmad en el Corregimiento de Mondomo, precisamente en el mismo lugar donde falleció el patrullero de la policía.

El pedido puntual fue: “le solicitamos a la Policía Nacional parar los hechos de violencia y provocación, pues además de los dos heridos que presentamos en las horas de la mañana, nos informan que las víctimas han aumentado en los últimos minutos”, aseguró la organización.

La Onic también denunció que resultaron heridos indígenas que se encuentran en la IPS de Mondomo y “el Esmad no permite el paso para que la ambulancia lo pueda llevar a un hospital de otro nivel en Santander de Quilichao o a la ciudad de Cali, convirtiéndose esto en una grave violación al Derecho Internacional Humanitario”.

La organización solicitó a “las entidades del Estado competentes para la garantía de los derechos a la vida, a los Derechos Humanos y al DIH, la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría, la Personería del Municipio de Santander de Quilichao, la ONU, entre otros y al Gobierno de Iván Duque a crear espacios de diálogo y concertación con los pueblos indígenas que se encuentran hoy en Minga en defensa de la vida y la pervivencia”.

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