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Colprensa miércoles, 22 de octubre de 2014

Aunque el Gobierno ha tomado medidas frente a las especulaciones en el proceso de paz, esta vez decidió responder una a una las críticas del expresidente Álvaro Uribe Vélez y su partido opositor, luego de que presentaran un documento con 52 objeciones a la negociación.

El jefe negociador, Humberto de la Calle, dijo que las críticas siempre son bienvenidas, pero no las que están fundamentadas en ‘afirmaciones absolutamente equivocadas’ que buscan afectar la credibilidad de los colombianos frente al proceso.

Las ‘falacias’ en la reforma rural
“Es absolutamente falso que en el acuerdo se hayan pactado instrumentos para la colectivización de la tierra. Lo que sí tenemos que decir es que a juicio del Gobierno, la desigualdad en la distribución de la tierra es elevadísima por lo que debemos buscar brindar acceso a los pobres a la tierra y erradicar la ilegalidad en la apropiación de la misma”, señaló De La Calle.

En ese sentido, explicó que sí habrá un fondo de tierras que provendrán de actividades delictivas, desestimando así la expropiación como principal mecanismo.

Dejación de armas
Sobre las zonas de reserva campesina, De la Calle advirtió que nunca se puede afirmar que dichas zonas serán un corredor para la guerrilla.

“La dejación de armas es una elemento esencial, por lo que no serán corredores para terroristas armados”, dijo el Jefe negociador, que agregó que en el acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de la paz estable, “las Farc aceptaron por primera vez en la historia la dejación de armas”.

En este punto recalcó que no habrá una paz armada bajo la veeduría de las Farc, y advirtió que cualquier señalamiento frente al punto de dejación de armas es una especulación puesto que pronto se estudiará este punto.

Participación política
Lo que la bancada uribista calificó como una ‘concesión inadmisible al terrorismo’, la mesa de negociación lo planteó como una participación política igualitaria para todas las minorías del país, según Sergio Jaramillo, Alto Comisionado de Paz, se busca al igual que en cualquier proceso de paz, cambiar la relación que hay entre las armas y la política.

“Frente a la participación política, lo elemental es que los grupos armados dejen las armas y tengan participación en los procesos democráticos. De lo que se trata es de cambiar armas por urnas, ese es el centro de gravedad de este proceso de paz”, insistió el jefe negociador.

Narcotráfico y drogas ilícitas
Aunque el uribismo asegura que las Farc no asumen sus vínculos con el narcotráfico, los negociadores citaron partes textuales del acuerdo donde la guerrilla reconoce “que el cultivo, la producción y comercialización de las drogas ilícitas también han atravesado, alimentado y financiado el conflicto”. De la misma manera, Gobierno y Farc acordaron que “la construcción de una paz estable y duradera supone la disposición por parte de todos de contribuir con el esclarecimiento de la relación entre el conflicto y el cultivo, la producción y la comercialización de drogas ilícitas y el lavado de activos derivados de este fenómeno”.

Financiación y posconflicto
Otra de las inquietudes del Uribismo es cómo se garantizará la ejecución de los acuerdos pactados, argumentando que si hay un déficit fiscal en el presupuesto nacional, también lo habría en el proceso de construcción de paz.

Jaramillo explicó que los negociadores cumplen con la instrucción de que todo lo que se apruebe, por orden del Presidente, debe tener una financiación garantizada. “Colombia es hoy un país de ingreso medio que puede revisar sus prioridades y que tendrá cooperación internacional a la hora de tener acuerdos.

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