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Carlos Eduardo González - cgonzalez@larepublica.com.co Miércoles, 17 de mayo de 2017

Rafael Correa, presidente de Ecuador, fue el encargado de instalar la mesa. El mandatario  desayunó con ambas delegaciones y les deseó que el proceso termine de la mejor manera posible. De igual manera, el Jefe de Estado aseguró que el presidente electo, Lenín Moreno, seguirá apoyando este proceso de paz.

En cuanto a las conversaciones, los expertos coinciden en que durante este ciclo se deben desarrollar los temas de participación de la sociedad en los diálogos y lo que se ha denominado la dinámica humanitaria, para tener a la mayor brevedad posible un cese de hostilidades. 

Sin embargo, en Colombia los ánimos no son lo mejores, como lo han demostrado las encuestas, debido, entre otras cosas, a los atentados contra la fuerza pública, las voladuras al oleoducto Caño Limón-Coveñas y los continuos secuestros que se siguen denunciando. 

Para el senador del Centro Democrático, Alfredo Rangel, “el Gobierno ha sido supremamente tolerante con los hechos que ha cometido durante las conversaciones el ELN”, por lo que, en su opinión, se estaría cometiendo el mismo error que con las Farc: “negociar en medio de la barbarie y el terrorismo”.

Por lo tanto, señaló que lo primero que debe hacer la delegación del presidente Santos es exigir que se suspenda el secuestro y se entregue a los retenidos como requisito ineludible para continuar con las conversaciones.

De igual manera opinó el también senador Iván Cepeda, del Polo Democrático, quien dijo que estas acciones deben ser rechazadas, pero que también hay que prestarle atención a denuncias muy graves sobre la expansión del paramilitarismo y el asesinato de líderes sociales.

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