Germán Corcho Tróchez - gcorcho@larepublica.com.co Miércoles, 23 de octubre de 2013

La aparición de los jugadores de Inpedendiente Santa Fe con dos uniformes de ‘emergencia’ para jugar el domingo contra Chicó Fútbol Club en Tunja, no es el primer caso de este tipo en el fútbol colombiano, pero sí uno de esos pocos ejemplos del riesgo que corren los equipos por incidentes que comprometen los intereses de sus patrocinadores.

La transmisión televisada de RCN del encuentro dejó ver en el primer tiempo que los futbolistas rojos vistieron las camisetas grises de entrenamiento, la mayoría con números hechos con esparadrapo. Además, ninguna tenía los patrocinios oficiales en hombros, espalda y pecho.

En el segundo tiempo, lucieron las blancas de su indumentaria de visitante, que no eran oficiales, sino modelos ‘piratas’ sin el símbolo de su esponsor deportivo, Umbro. Y en la espalda, los números y los nombres de otros dos patrocinadores, Asista y Aguardiente Néctar, hechos a mano con marcador rojo.

“Nos tocó comprarlas en Tunja y dibujarles los números. Cada una nos costó $20.000”, reconoció el mismo día César Pastrana, presidente del club, en declaraciones a medios radiales.

Y con LR, el dirigente insistió ayer en que lo ocurrido fue un accidente. “Es algo que nunca pasa. Simplemente por un error de utilería el uniforme alterno no se llevó ni se pudo solucionar de manera diferente, y tocó recurrir a un uniforme que no corresponde al oficial”.

Puede haber implicaciones
Más allá de que los Cardenales manifestaron a través de su web que “los jugadores y las marcas involucradas entendieron la situación”, los expertos en temas laborales consultados consideran que incidentes como este no pueden representar dificultades para los equipos, pero sí contractuales entre estos y sus patrocinadores.

Para hablar de los riesgos puntuales de Santa Fe, lo primero que habría que hacer es conocer las cláusulas de los contratos que firmó con sus auspiciantes: Honda, BodyTech, Canal Capital, Bogotá Humana y Pierre D´Agostini, al igual que los mencionados Umbro, Asista y Aguardiente Néctar. Todos, según la institución, “han sido solidarios ante el impase”.

Andrés Uribe, socio de la firma TCP Consulting, explica que estos tipos de pactos comerciales son derechos transigibles, es decir, que las partes deciden en qué términos acuerdan.

“No hay una ley de orden público que medie en este caso”, indicó el especialista, quien agregó que en situaciones de esta clase pueden haber entre las partes acuerdos que subsanen los perjuicios. “Por ejemplo, una reducción en el pago o citar a un partido amistoso en el que utilice la camisa prevista. Como es del ámbito privado, todo se puede acordar”.

Carlos Javier Alzate adiciona que además de las firmas patrocinadoras, las afectaciones también podrían alcanzar a los jugadores que tienen exclusividad con marcas y distintivos. Y que en caso de que no haya conciliación sí es viable acudir ante la justicia ordinaria para que dirima el conflicto. “Los rangos de las sanciones dependen del libre albedrío de las partes. Va de acuerdo a la gravedad del incumpliemiento y los perjuicios que cause. Incluso puede ir a retiro del patrocinio, si este considera que el daño es muy grave”.

El presidente santafereño, sin embargo, sostuvo que esta vez no hubo “ninguna” repercusión contractual para el club y dio más importancia a las consecuencias deportivas que han podido sufrir: “las sanciones por no haber jugado y las pérdida de los puntos”.

Antecedentes
El uso de uniformes improvisados no es asunto nuevo en el fútbol colombiano. En 2004, el Junior ganó la final utilizando una camiseta amarilla ante Nacional, en Medellín. El mismo Chicó tuvo que jugar en una ocasión con uniformes de segunda un encuentro como visitante ante el Cúcuta Deportivo, luego de que ladrones hurtaran la indumentaria. Y el Once Caldas, que disputó en 2004 la final de la Copa Intercontinental contra el Porto, tuvo que dejar a la vista a un solo aviso, Poker, y tapar los demás.

 

Las opiniones

César Pastrana
Presidente de Independiente Santa Fe
“Fue algo de fuerza mayor no haber llevado el uniforme alterno. Con ninguno de nuestros patrocinadores hubo dificultades. Incluso, Umbro sacó un comunicado en el que reforzó el vínculo con el equipo”.

Carlos Javier Alzate
Abogado especialista en asuntos laborales
“Primariamente hay que revisar el contrato, que es ley para las partes y estas someten su voluntad a lo pactado y escrito. Con base en este, se determinan los incumplimientos y las sanciones a que haya lugar”.