Colprensa Sábado, 19 de mayo de 2018

El miembro de la Farc dijo que su decisión era voluntaria

Jairo Estrada Álvarez, miembro del Consejo Político de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), anunció que ‘Jesús Santrich’ le comunicó su decisión de suspender de manera temporal la huelga de hambre que venía desarrollando desde hace 40 días.

‘Santrich’ dejó de consumir alimentos como protesta por su detención en el marco de una solicitud de extradición que hizo la Corte del Distrito Sur de Nueva York, en donde se le adelanta un proceso por su presunta participación en una conspiración que intentaba contrabandear 10 toneladas de cocaína a los Estados Unidos.

Estada Álvarez manifestó que en este caso el partido espera que se respete el orden constitucional vigente que señala que “en el caso del que nos estamos ocupando debe haber un tratamiento por parte de la Sala de Revisión de la JEP y que ese tratamiento no se refiere de manera exclusiva a la revisión de fecha sino a las conductas que puedan haberse desarrollado, que puedan llevar a presumir, eventuales situaciones delictivas”.

El siguiente comunicado escrito por ‘Santrich’:

“Que nuestros sueños de paz se hagan realidad.

Durante los 40 días que lleva la huelga de hambre, mi última batalla por la dignidad revolucionaria contra la injusticia, la mentira, la perfidia, he recibido las más variadas y hermosas expresiones de afecto y solidaridad.

Mi familia, Iván y mis camaradas más entrañables, mi partido, numerosas organizaciones sociales y populares, luchadoras y luchadores de Colombia y de diversos países del mundo, todos ellos y ellas me han hecho llegar su voz de aliento confianza y comprensión por la lucha que he emprendido.

No se ha tratado en absoluto de una gesta personal, ha sido más bien la realización de un propósito que lo comprendo como parte de los múltiples esfuerzos que adelantan nuestros hombres de las FARC que aún se encuentran en las cárceles o en los espacios territoriales de reincorporación y capacitación o en la militancia cotidiana o que han hecho suyo el movimiento real en medio de la ignominiosa adversidad por la construcción de una paz estable y duradera, aquella que concebimos en los ahora mancillados acuerdos de La Habana.

He sabido de la labor incansable de la campaña internacional de solidaridad, del trabajo sin pausa del equipo de abogados, he disfrutados maravillosas e imborrables visitas, he conocido la grandeza hecha humanismo y humanidad, todo eso esfuerzo colectivo me ha llenado de amor y de la energía necesaria para no desfallecer y persistir en esta mi última batalla.

Lo único que tengo para ofrecer es mi infinito agradecimiento, cuando se lucha por causas nobles no hay nada más hermoso que saber que la rebeldía conjuga, que es esa potencia materializada la que nos hace invencibles.

A Álvaro Leiva, Iván Cepeda y tanto otros, a Jean Arnault y las Naciones Unidas, embajadores de países garantes y de la Unión Europea, a la Conferencia Episcopal mi reconocimiento por su loable labor humanitaria y de mediación. A los miles de firmantes de numerosas cartas, que con paciencia me han leído mis más allegados en la cárcel de La Picota, el Hospital del Tunal y ahora en la Fundación Caminos de Liberad, mi incalculable gratitud.

En todo ese universo de manifestaciones he encontrado las voces en múltiples tonalidades de un llamado para que haga un alto en el camino, a que suspenda la huelga de hambre, que no sea mi última batalla.

Me han dicho que su deseo es ver a ‘Santrich’ en la continuidad de la lucha como siempre la ha dado, con rectitud y dignidad, entereza y vigor, sin pausa y sin descanso.

Por los mismos propósitos por los que me alcé en armas, por lo que contribuí al acuerdo de paz, y he contribuido a su difícil implementación en medio de la evidente perfidia, en el marco del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y de No Repetición, de una JEP degradada por cuenta del establecimiento y del trámite de una ley de procedimiento en el que el Congreso pretende desfigurarla aún más, quedan al parecer resquicios dignos sustentados en la juiciosa interpretación en derecho del orden constitucional emanado del acuerdo de paz que me llevan a pensar que aún es posible batallar por el debido proceso, contra mi detención arbitraria, por mi libertad, para derrumbar las falacias en mi contra orquestadas y montadas con saña en un concierto de la Fiscalía General de la Nación y la justicia ‘gringa’.

Atendiendo el clamor de esas voces, considerando los resquicios señalados y bajo el entendido de la naturaleza política de mi causa he tomado la decisión de suspender transitoriamente mi huelga de hambre, mi situación es un accidente calculado, extendible a cualquier cuadro político de la FARC , que de no ponérsele freno puede conducir el proceso de paz en forma definitiva al despeñadero en la medida en que a los incumplimientos acumulados se le agregaría el bloqueo sin seguridad jurídica del proceso de paz, la reincorporación política del ejércio de los derechos y la participación política.

En este compás que he decidido abrir el día de hoy concentraré todas mis fuerzas, según las posibilidades, en la disputa por la implementación, por la reincorporación digna y colectiva por la libertad de nuestros prisioneros y prisioneras, por la unidad y cohesión interna del partido, porque se haga realidad ese sueño de los farianos y farianas y de los amantes de la paz de transformar el presenta para la paz con justicia social y el buen vivir de las generaciones futuras. Hemos jurado vencer y venceremos.

Bogotá 19 de mayo, desde mi sitio de detención arbitraria en la Conferencia Episcopal”.