Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Manuel Rozo Sánchez Miércoles, 11 de diciembre de 2013

Al cierre del año, la minería reporta una baja producción, sobre todo en carbón y oro. Esto no solo afecta a los empresarios mineros, sino que supone menos recursos para los programas sociales que dependen directamente de las regalías,  que se pagan como contraprestación de la explotación minera y petrolera.  

La baja producción de carbón, principalmente, hace que la meta estimada de ingresos para 2013, no se logre. En cifras económicas, la poca producción significa un bajón en las regalías por un monto de 300.000 millones de pesos. Por su parte, el oro también reporta una baja en su producción, por lo que las regalías bajaron un 21,4 por ciento con respecto al reporte del año anterior. 

Esta desaceleración en la producción no solo se debe a la baja en los precios, sino a las dificultades para que los proyectos entren en operación. Entre ellas, puede citarse especialmente los asuntos ambientales. Con la falta de seguridad jurídica en materia ambiental, por la no delimitación de las zonas excluibles de la minería y la tardanza en los procesos de licenciamiento para los diferentes proyectos, la minería se ve avocada a frenar los proyectos.

Parece que la locomotora minera, vista como una de las máquinas económicas más fuertes del país, este año no tuvo el impulso esperado, y eso preocupa al Gobierno  Nacional. El señor Ministro de Hacienda dijo que, según las perspectivas económicas para el 2014, “el país no puede dejar de recibir los ingresos millonarios de un sector que tiene un alto impacto en las regiones por la vía de las regalías. Un sector que entre regalías e impuestos genera el 25 por ciento de los ingresos fiscales del país”. Por tanto, es urgente hallar soluciones. 

Como dije al principio, no solo las grandes, medianas y pequeñas mineras se han visto afectadas por los bajos precios y la falta de seguridad jurídica, sino que los sectores de la población que se benefician con los programas financiados por los recursos de las regalías, en esta oportunidad, no van a contar con lo que tenían presupuestado, y los fines asociados como son mejorar las condiciones de vida de los colombianos, también se verán frenados. 

Como ejemplo de lo que se puede hacer con estos ingresos, está lo que se viene haciendo en favor del sector cafetero. De acuerdo con datos de Planeación Nacional, este año se aprobaron 19 proyectos encaminados a fortalecer y mejorar la cadena productiva del café. Dichos proyectos se aprobaron por un valor de 703 mil millones de pesos, y 166.000 millones fueron aportados por el Sistema General de Regalías. Con esto se benefician 488 municipios y 13 departamentos caficultores. Estos programas son comprobación de cómo la industria extractiva beneficia al país.  

Es evidente el aporte de la minería a las finanzas del Estado, que se refleja en mayor oportunidad de empleo formal, mejor educación, salud, vivienda y varios programas sociales. Lo anterior, sin olvidar los programas ambientales, para mejorar nuestro entorno, los cuales también cuentan con el patrocinio de los recursos mineros.

Recordemos que el Sistema General de Regalías (ley 1530 de 2012) prevé la destinación, para programas de conservación y recuperación ambiental, de recursos de asignación directa generados con las regalías de la producción minero energética. Con dichos programas, se busca la protección y recuperación ambiental en todas las zonas del país.

Hoy se debate que al señalar las zonas protegidas, se debe también considerar que se va a requerir dinero para su cuidado. Dicho asunto podría ser financiado con tan importantes recursos que generan estas industrias. 

Así las cosas falta mucho por avanzar, y aunque las perspectivas para el 2014 pintan bien económicamente, debido a que se impulsará el crecimiento de la infraestructura y la construcción de vivienda, es necesario que el liderazgo lo tome nuevamente la locomotora minero energética. Para ello, se necesita agilizar sus procesos.

De algo sirve la expedición del Documento Conpes 3762 de 2013, pero hay que hacer tangibles los buenos propósitos allí fijados. Ojalá no solo para proyectos PIN sino para todo tipo de proyectos.

Esperamos ojalá que para el 2014, los precios se estabilicen y podamos contar con el impulso de una industria de la cual hoy dependemos. Que en materia ambiental, las cosas mejoren, y que se erradique la minería ilegal que devora nuestros recursos sin dar nada a cambio. Que se tenga claro, en materia ambiental, cuáles son las reglas de juego para poder desarrollar la industria y que los proyectos arranquen a operar finalmente. Todos estos deberían ser propósitos para el nuevo año, en el que nos involucraremos, por el bien del país.  

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.