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Colprensa Domingo, 18 de enero de 2015

Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), desde el año 2006, es sin duda alguna una de las personas que más conocen de la dinámica electoral en el país. En entrevista con Colprensa, advierte que estas son unas de las votaciones más complejas por la dificultad para controlar la logística. 

Barrios asegura que la paz será determinante y que el Centro Democrático, partido del expresidente Álvaro Uribe podría cobrar más fuerza. 

– ¿Cuál es su lectura del panorama político del país luego de vivir un 2014 muy dinámico en este sentido? 
Lo primero que hay que señalar es que en 2014 se reconfigura el poder político que va a determinar cómo son las elecciones del 2015. Las votaciones de Congreso son las que más marcan la pauta de cómo serán los comicios este año. Aparece el Centro Democrático, que se convierte en una fuerza de oposición muy fuerte, porque tiene una votación que no se puede desconocer y es especifica en unas poblaciones del país que por estar en proceso de paz son determinantes como Caquetá, Putumayo, Meta, Casanare y Vichada donde existen otros intereses en la representación política. Es allí donde está la mayor presencia histórica de la guerrilla. Vemos unos resultados electorales que parecieran generar ruido con lo que en un futuro será el proceso de paz y donde se podría presentar un enfrentamiento político. 

Sin duda alguna el más golpeado es el Partido de la U y ya empezamos a ver sus reacciones, pues toman la decisión de un nuevo presidente con mucha experiencia que ya señala hacia dónde van electoralmente. 

– ¿Qué tan importante son estas elecciones para el anhelo de firmar los acuerdos de paz? 
Si se logra firmar el acuerdo de paz a las personas que se elijan en octubre de 2015 les va a tocar la responsabilidad de llevar al territorio todos los acuerdos que se están firmando. Terminan siendo mucho más determinante estás elecciones que las de Congreso porque son los que directamente van a recibir a los que se desmovilicen y dejen las armas. El conflicto en Colombia se expresa en lo territorial y esto se relaciona con quienes manejan la tierra, la producción local, quién contrata, cómo es el tema de la salud, de la educación etc. Es tan importante que de estos alcaldes que elijamos en 1.102 municipios podremos encontrar regiones donde se lleven procesos de paz exitosos o se traduzcan en nuevos conflictos. Las elecciones de octubre sí van a marcar el tipo de paz local se va a tener. 

– ¿Entre lo que se empieza a ver ya ustedes perciben esa confrontación entre los que están en pro y en contra de la paz? 
Esa es una expresión muy nacional y del Congreso, en lo local la lectura y la comprensión del proceso de paz es muy diferente, las relaciones que se tienen en los territorios con los grupos armados ilegales son absolutamente diferentes y ahí sí pueden haber unas fuerzas políticas que se entendieron con grupos aromados ilegales de características de los paramilitares, y no consideran legitimo hacer un proceso de paz. No es lo mismo la paz en el Caguán y en el Chocó si el ELN no sigue el ritmo de la desmovilización. 

En el pacífico chocoano la fuerza del narcotráfico puede terminar absorbiendo algún grupo de personas armadas. En Buenaventura el proceso de paz es diferente; cuando hablas de casas de pique y de desplazados. El proceso en el Catatumbo es distinto al que se vive en Tierra Alta (Córdoba), esa disputa es muy local y ojalá tengamos la sabiduría para leerla. 

– A parte de este proceso de paz hay otros factores que determinan estas elecciones ¿cuáles son? 
Hay una característica fundamental que tienen las elecciones locales y es que el país se pelea metro a metro, en lo que significa quién tiene el poder de mandar de manera legal e ilegal, en esta pelea vas por la finanzas locales y por la riqueza, ahí juegan un papel muy fuerte todas las actividades de extracción, como la minería; ejemplo Tolima, Santander, etc. 

En este nivel es donde se definen los planes de ordenamiento territorial, donde se mueven muchos recursos. El otro tema es el de las autopistas de cuarta generación, que le están cambiando la cara al país. Pero mientras nosotros en Bogotá lo leemos como un ejercicio de modernización, eso tiene un impacto en lo territorial, así que hay que estar muy atentos. 

– ¿Hasta la fecha cuáles son los delitos electorales que se han identificado? 
Cada una de las partes del proceso electoral tiene una serie de delitos que son propios de ese momento. Estamos a diez meses de las elecciones y especialmente hay dos temas que surgen desde finales del año pasado uno tiene que ver con la trashumancia electoral. Recordemos que ha pasado que hay gobernadores o alcaldes que se terminan eligiendo por 1 ó 10 votos, por eso la competencia es tan dura en lo local. La trashumancia electoral que está atravesada por la compra de votos termina modificando esa voluntad ciudadana, por eso nosotros le hemos pedido a la Registraduría que lleve un control diario de quienes están inscribiendo las cédulas y les estamos diciendo que hagan pública esa información porque desde octubre del año pasado se ve ese movimiento irregular. 

– ¿También hay alertas por propaganda electoral extemporánea? 
En este momento no hay candidatos oficiales, razón por la cual nadie debería estar haciendo campaña, y aquí estamos hablando de costos. En este país nadie sabe cuánto vale una campaña política porque los recursos se manejan en efectivo, y de manera particular en estas elecciones. Cuando se hace fuera del tiempo reglamentario no se sabes de dónde proviene esta plata y eso genera un desequilibrio. 

Hoy el Consejo Nacional Electoral, está atado de pies y manos, pues tiene más de 70 investigaciones creo que todos hemos visto la propaganda que ya hay en ciudades como Cartagena, Cali, Montería etc. y en últimas cuando se intenta sancionar dicen que ellos no son candidatos. La norma lo que establece es que no estamos en proceso electoral y como ninguno está avalado son un ciudadano que está poniendo su nombre con un slogan. 

Lo que consideramos es que vamos a entregar la lista de quienes hicieron propaganda extemporánea para que los partidos reciban esta información. Sería absolutamente contraproducente que un partido político entregue el aval a una persona que espera gobernar un municipio o departamento y que esa persona ya haya roto la legislación electoral. 

– ¿Cuál es su opinión frente a otorgar avales a los candidatos investigados? 
Lo que es triste es que es un llamado de atención reiterativo donde se dice que publiquen los criterios de selección de los candidatos cuando son delitos que están relacionados con el patrimonio, con el narcotráfico, etc. Lo más sano para la democracia es que esas personas terminen sus investigaciones y una vez sean declaradas inocentes hagan el ejercicio de la política. 

La política en Colombia se hace a través de grandes barones o baronesas políticos que significa que tampoco tiene una cantera de líderes a los que se pueda acudir para poder proponer nuevos liderazgos, lo que terminamos viendo es que vamos a encontrar nombres repetidos con investigaciones encima, hay departamentos muy tocados por la corrupción que les ha costado mucho en términos de sangre, uno de ellos es el Valle del Cauca, lo que ha pasado desde los Rodríguez hasta ahora ha demostrado que este territorio no se ha podido recuperar. 

– ¿Hay una incoherencia entre la apuesta de un país moderno y los candidatos a estas elecciones? 
Hay una incoherencia entre la apuesta de un país en paz y moderno, cuando terminas eligiendo o entregando instituciones a clanes políticos que terminan lucrándose de los recursos políticos. 

– Hay un tema fantasma y es el del referendo por la paz, ¿qué pasaría si esta elección llega a darse en octubre? 

Es claro que las elecciones locales son mucho más complicadas y cuentan con menos controles y al incorporar un referendo por la paz complicaría mucho más el proceso electoral, pues en él habría mayores tensiones. 

– ¿Estamos preparados? 
Ahora no. Hace falta mucha cultura política. 

– ¿Cuál es la importancia de mantener el cese al fuego de las Farc en estas elecciones? 
Unas elecciones con cese al fuego y sin cese al fuego son completamente diferentes y eso lo deben entender los colombianos más allá de las concepciones sobre el proceso. Donde hay cese al fuego los ciudadanos que se encuentran a horas de su centro de votación lo pueden hacer de manera tranquila, de lo contrario no llegan a las urnas. 

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