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Expansión - Madrid miércoles, 8 de enero de 2014

El reinado de los .com y .net ha llegado a su fin. Ahora estos dominios deberán compartir el pastel con terminaciones como el .menu, .bike o .enterprises, entre otras.

Éstas son las últimas extensiones genéricas aprobadas por la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (Icann, según sus siglas en inglés) y, con ellas, pretende, entre otras cosas, multiplicar las oportunidades empresariales en Internet.

Sin embargo, muchas empresas no están entendiendo el potencial y la relevancia de adquirir estos nuevos dominios en la Red. “Los dominios en Internet son los activos digitales más importantes de cualquier empresa, y por ello es necesario protegerlos correctamente. Estas nuevas extensiones no sólo servirán para potenciar la marca y posicionarla en la Red, sino que serán esenciales para ampliar la seguridad de la propia compañía y mejorar la confianza del consumidor”, explica María Eugenia González, responsable del área de dominios del departamento de nuevas tecnologías de Pons Patentes y Marcas.

De aquí a finales de 2014, más de 1.400 nuevas extensiones como .music, .news o .hotel llegarán al mercado digital y el mayor reto para las compañías estará en blindar sus nombres y evitar que sean registrados y utilizados por terceros. “Si eres una gran compañía, es esencial contar con una estrategia de marca global y proteger tu nombre tanto en el mundo online como en el offline. Así, la empresa será la única que tenga derecho a utilizar esa marca y no deberá acudir a los tribunales posteriormente para recuperar un nombre de dominio”, añade González.

La experta asegura que compañías como Zara, por ejemplo, a pesar de haber solicitado el dominio .zara, haría bien en registrar zara.clothing o zara.enterprises para proteger sus intereses en la Red. Lo mismo deberían hacer el conjunto de entidades bancarias mundiales en el momento en el que se permita el registro de la extensión .bank -todavía no ha sido aprobada por la Icann-.

“El registrar un bankia.bank servirá para que los clientes de este banco estén seguros de que están accediendo a la web oficial de la entidad, pero también para evitar que ningún tercero pueda hacerse con ese dominio y llevar a cabo campañas de phising, spaming o, peor aún, de robo directo de datos de sus clientes”, apunta la letrada de Pons.

Para evitar la posible usurpación o secuestro de dominios en la Red, la Icann ha ideado un sistema que otorga prioridad al registro de las nuevas extensiones a las marcas. El procedimiento consta de dos etapas: la fase Sunrise y la fase General Availibility.

Durante la primera, solamente podrán registrar nombres de dominio en alguna de estas extensiones -dependiendo de los requisitos fijados- los titulares de marca que hayan solicitado y obtenido la validación de su nombre en el Trademark Clearinghouse, una base de datos de la Icann que contiene toda la información sobre marcas nacionales, comunitarias e internacionales registradas.

En la segunda fase, cualquier persona o entidad, tenga o no registro de marca, podrá solicitar una denominación como nombre de dominio en cualquiera de las terminaciones existentes, siempre que esté libre.

Prioridad
“El gran peligro para las marcas reside en no formar parte del Trademark Clearinghouse, porque pierde la prioridad de registro y puede exponerse a que un tercero se haga con una extensión esencial para ella. Ser validado en la base de datos de la Icann cuesta alrededor de US$400 y lleva de media dos meses. Resulta evidente que para cualquier marca es mejor hacer este gasto y tener prioridad de registro a enfrentarse con reclamaciones posteriores, ya sean extrajudiciales o ante los tribunales”, añade González.

Como explica la experta, si una marca pierde dominios que le podrían interesar, luego será complicado recuperarlos y siempre conllevarán una mayor inversión de dinero y tiempo. La solución extrajudicial -la resolución tarda entre seis y ocho meses y cuesta unos US$6.700- debe presentarse ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, ante la que se alegan los derechos previos y la posible mala fe del tercero. Esta decisión, sin embargo, explica la experta, “sólo sirve para recuperar el dominio y no puede recurrirse”.

La otra solución sería judicial, ante un tribunal de lo mercantil. Pero ésta es habitualmente larga -puede durar entre dos o tres años- y especialmente costosa, ya que puede superar los US$40.700 euros. En este caso, sin embargo, se pueden solicitar indemnizaciones por daños y perjuicios y apelar el fallo del tribunal.

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