Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

lunes, 12 de mayo de 2014

No le teme a la guerra sucia de la campaña, porque advierte que no tiene nada que esconder. Adicionalmente, anota que acabaría con la reelección y manifiesta que si es elegido Presidente no buscará un nuevo cuatrienio.

Insiste en que Colombia, en los actuales momentos, el tema de la paz debería sacarse de la campaña y lamenta que el Presidente candidato utilice los diálogos de La Habana como bandera política.

¿Qué lectura le da usted a esta campaña que se ha basado más en el ataque que en las propuestas?

Creo que los colombianos quieren otra manera distinta de hacer política. Nosotros sí tenemos propuestas, muchas, pero más importante que proponer, que es muy fácil, es que las propuestas son solo eso, propuestas cualquiera propone de todo, sobre todo se inventan que van a regalar plata, que van a hacer cualquier clase de inversiones sin preocuparse sobre si eso es posible.

Entonces, ¿cómo hacer campaña sin algún tipo de propuestas?

Nosotros creemos que hay dos cosas más importantes, primero, estar libre de compromisos con la política, de manera que se pueda hacer una buena gerencia. Segundo, haber demostrado que se han logrado resultados a los ciudadanos con infinidad de obras, servicios, que es lo que hicimos en la Alcaldía de Bogotá. Pero además de eso, nosotros hacemos una campaña sin agravios hacia nadie. Hacemos énfasis en que es posible encontrar entre lo que nos separa, lo que nos une.

Hoy se ve en el país campaña sucia, hay denuncias de chuzadas y ataques entre los candidatos. ¿No teme que esos ataques lo afecten a usted?

Que busquen todo lo que quieran, nosotros no tenemos nada que esconder, ni en lo público ni en lo privado.

¿Si le llegaran a recordar episodios como los bolardos y las losas de Transmilenio qué respondería?

Es que los bolardos es algo de lo que me enorgullezco, educamos a Colombia sobre la necesidad de proteger y respetar los peatones. En los últimos diez años París ha instalado más de 10.000 bolardos y el tema de las losas es técnico. Nunca... nunca ninguna entidad de control, ni siquiera una investigación, ha sugerido que yo tenga alguna responsabilidad con esos temas. Lo que sí es cierto es que dejamos un sistema de transporte masivo que transformó la movilidad en Colombia y en cientos de ciudades del mundo.

¿Cómo enfrentar una campaña con tantas maquinarias políticas?

La única manera que tenemos es hacer lo mismo que hemos hecho siempre, con estudio y en las calles con la gente y acudiendo a los medios de comunicación para comunicarnos con los ciudadanos.

Usted venía impulsado en las encuestas, pero las últimas no le han favorecido, ¿por qué cree que se ha presentado este fenómeno?

No hemos bajado, no hemos subido tanto como otros. Hay encuestas como la de CM& que nos pone en la segunda vuelta siete puntos adelante del Presidente candidato. Una de las cosas que consideramos importante era llegar a más gente, ya que todavía hay mucho desconocimiento de Enrique Peñalosa y por eso ahora estamos haciendo unos pequeños ajustes en la campaña de televisión, como hacer que yo hable personalmente, directamente con los ciudadanos.

Se dice que su campaña es silenciosa, que no tiene tantos bombos y platillos. ¿Esta es una estrategia o es que las circunstancias lo tienen en este escenario de bajo perfil?

No creo que sea silenciosa. Yo paso, por lo menos, cuatro horas del día hablando con los medios de comunicación en diferentes sitios del país. De ninguna manera es silenciosa. Tenemos menos recursos que otras campañas para publicidad, pero eso es algo difícil de superar.

Hace un momento dijo que había que hacer más visible a Enrique Peñalosa, entonces ¿cómo van a hacer para cambiar la imagen suya que es un político más urbano que rural?

Yo tengo una larga relación con el campo, desde que mi padre era gerente del Incora, mi familia estaba vinculada en actividades agropecuarias, yo incluso viví varios años dedicado de tiempo completo al cultivo de hortalizas y de ganadero y hemos trabajado mucho, incluso cuando estuve en la Secretaría Económica de la Presidencia promoví proyectos como el cultivo de la seda en el Cauca, todavía se siembra seda en el Cauca, gracias a un proyecto que promoví en 1986. Tenemos planes concretos para mejorar la productividad y las condiciones de vida de los campesinos, como el Ministerio de Bienestar Campesino.

En esta campaña usted volvió a sus raíces de hacer proselitismo en los buses, las calles, con la gente. ¿Retomó este esquema porque le funcionó en Bogotá?

Es que es la única manera que tenemos los que no tenemos maquinaria y además creo que es muy importante para poder escuchar qué es lo que la gente quiere. Por supuesto, es una manera de demostrar respeto por el ciudadano, es una manera de tener independencia de cualquier compromiso político y es una manera de escuchar de aprender mucho de las necesidades de los ciudadanos.

¿Es partidario de acabar con la figura de la reelección?

Sí. Porque creo que se ha demostrado que en Colombia la reelección, desafortunadamente, lleva a que los presidentes estén más interesados en la popularidad que en la responsabilidad.

¿Si llega a la Presidencia se lanzaría para un nuevo cuatrienio?

No, yo tengo interés de hacer solo un periodo y hacer una extraordinaria gestión que me deje tan agotado que solamente quiera salir a descansar después de eso.

Recientemente dijo que si estuviera en la Presidencia no habría paro agrario. ¿Por qué asegura eso?

Porque no habríamos entregado las entidades del sector agropecuario a la politiquería como lo afirmó el exministro del Presidente candidato, Juan Camilo Restrepo, quien dijo que las entidades del sector agropecuario están todas en manos de la mermelada. Entonces habríamos atendido más eficazmente y de manera más estratégica las necesidades de los campesinos y habríamos tenido una relación más cercana y respetuosa.

¿O sea que el Estado colombiano es demasiado burócrata?

Uno de los resultados de la toma, por parte del Estado y de la politiquería o de la política tradicional, es que se nombra más gente de la que se necesita, no se nombran a los mejores y además eso tiende a castigar mucho la toma de decisiones, son muchos los riesgos. Entonces muchos funcionarios se ven desestimulados para actuar, no hay una actitud gerencial en el Estado.

Entonces, ¿Colombia es un Estado politiquero?

Vivimos en un Estado burócrata, es muy ineficiente, podría producir mucho más con los mismos recursos.

¿Esa burocracia está llevando al país a que sea un Estado corrupto?

De ninguna manera se puede decir que los funcionarios sean corruptos, la gran mayoría de los funcionarios son personas buenas y que quieren trabajar, pero están atrapados en un sistema en el que se desestimula la iniciativa y la toma de decisiones.

Usted ha dicho que si es Presidente continuará con el proceso de paz, pero ¿qué ajustes le haría?

Precisamente no me parece que en estos momentos se hable de ajustes. Para hacer campaña política lo fácil sería hablar de toda clase de exigencias que le haríamos a las Farc, eso le gusta a mucha gente, pero creemos que lo serio es dejar la paz por fuera de la campaña electoral y confiar en el equipo negociador. Ellos son los responsables. Me parece muy triste que el candidato Presidente esté dedicado a hacer política con las negociaciones de La Habana, principalmente para distraer la atención de lo que se ha dejado de hacer en salud, carreteras, en seguridad urbana o en la atención a los campesinos.

En materia de justicia, ¿haría una reforma integral a esta rama?

Sí hay que hacer una reforma a la justicia, pero mucho más que hacer la reforma para las altas Cortes, lo que hay que hacer es que la justicia funcione mejor para el ciudadano común y llevemos de manera efectiva a los criminales a la cárcel.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.