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Carlos Parra Dussan Jueves, 5 de diciembre de 2013

Teniendo en cuenta que el próximo 10 de diciembre se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos, Resolución 423 de Naciones Unidas, recordamos, que este 25 de junio, se cumplieron 20 años desde la histórica Declaración de Viena de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos adoptada en 1993. 

La Declaración de Viena, es un texto fundamental para la comunidad internacional y para las organizaciones que defienden los derechos humanos, habiendo sido el primero en la historia en establecer el carácter indivisible e interdependiente de todos los derechos humanos entre sí, superando la falsa dicotomía consagrada en 1966 en el marco de las Naciones Unidas entre los llamados derechos civiles y políticos y los denominados derechos económicos, sociales y culturales. 

El punto 6 de la Declaración, afirma que “Todos los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes y están relacionados entre sí”. 

Agrega la Declaración, que la comunidad internacional debe tratar los derechos humanos en forma global y de manera justa y equitativa, con las mismas condiciones de igualdad y dándoles a todos el mismo peso, es decir otorgándoles mecanismos jurídicos de protección que garanticen su ejercicio efectivo. 

Concluye la Declaración de Viena, que los Estados tienen el deber, sean cuales fueren sus sistemas políticos, económicos y culturales, de promover y proteger todos los derechos humanos de manera indivisible, obligación que armoniza plenamente con nuestro modelo de Estado Social de Derecho.

En este orden de ideas, las llamadas generaciones de los derechos, civiles y políticos, económicos sociales y culturales y los colectivos, constituyen una clasificación conforme al momento histórico en que se conquistaron, teniendo distintos mecanismos jurídicos de protección, pero siendo igualmente, indivisibles tal como lo señala la Declaración.

La indivisibilidad de los derechos, constituye  un desafío mundial que 20 años después sigue manteniéndose vigente, pero la realidad es que no se garantizan de la misma manera, pues la falta de implementación de los derechos de contenido prestacional, es tan generalizado, como el valor universal de los derechos humanos. 

Dentro del ámbito americano, se encuentra el Protocolo de San Salvador sobre derechos económicos, sociales y culturales, aprobado por la Ley 319 de 1996, con  Sentencia C-251 de 1997, que garantiza los derechos económicos sociales y culturales, es decir, los que tienen contenido prestacional.

El Protocolo adicional a la Convención Americana y la Convención Americana de Derechos humanos, se centra en dos disposiciones principales que buscan generar en los Estados partes compromisos de resultado material en defensa de los derechos sociales, traslada la obligación al Estado de tomar las medidas necesarias para imprimirle el principio de progresividad a los derechos reconocidos en el Protocolo, como también la obligatoriedad de regular la legislación interna cuando ésta no sea compatible con el respeto de los derechos humanos en relación con el Protocolo.

Es necesario señalar el carácter progresivo que tienen  los derechos sociales reconocidos en el pacto internacional, lo que quiere decir, que para su exigibilidad es necesario el desarrollo legislativo para la reclamación de estos derechos, aun cuando dependen de las políticas públicas proyectadas por las instituciones para su materialización.  

sEn suma, la Declaración de Viena afirma que es indispensable que los Estados y las organizaciones internacionales, en cooperación con las organizaciones no gubernamentales, creen condiciones favorables para el disfrute pleno y efectivo de los derechos humanos de manera  indivisible. 

En conclusión, desde una perspectiva integral e indivisible de los derechos humanos como la establecida por la Declaración de Viena, se le otorga el mismo valor jurídico a los derechos civiles y políticos que a los económicos, sociales y culturales, debiéndose garantizar con el mismo peso todos los derechos, procurando su ejercicio efectivo.