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Andrés Uribe Correa viernes, 11 de mayo de 2012

La reforma que estará presentando el gobierno nacional en la presente legislatura, pretende ser la más estructural, de las 12 que se han presentado en los últimos 20 años. El solo número asusta y denota el cortoplacismo legislativo con el que se ha manejado la tributación en Colombia.

Es claro que este tipo de reformas genera escozor dentro de la población nacional en general, pues se trata de modificaciones que buscan generar mayores ingresos a un estado que se percibe ineficiente en el manejo de los recursos, y mientras el Congreso de la República sesiona, pareciera que el país se paraliza esperando el resultado final de una lotería tributaria que trae ganadores, los que quedan igual y perdedores, quienes deben pagar más impuestos.

Para el caso de las personas naturales se está planteando un aumento del número de contribuyentes donde la tasa impositiva irá incrementando a medida que aumentan los ingresos de los mismos hasta un máximo de 15%.

Es importante que este tipo de medidas generen de alguna forma también la posibilidad, para las personas sometidas al impuesto de renta, de tomar beneficios tributarios.

Para tal efecto, es conveniente que también se amplíe la base de personas que declaren renta, pues, contrario al pensar de la mayoría, declarar no implica el pago de más impuestos, sino un deber de información, que a la vez que permite, por ejemplo, solicitar devoluciones cuando las retenciones superan el monto a pagar por el contribuyente. En otras latitudes esto permite de igual forma generar incentivos a los contribuyentes, como la devolución de impuestos sobre las sumas pagadas por educación superior y demás.

Lo anterior contrasta con la manutención del 4 por 1000, que además de ser una medida completamente regresiva, desincentiva la bancarización y por ende dificulta el control por parte de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales-Dian.

Parece una medida sana la propuesta de disminuir la tarifa del impuesto de renta del 33% al 27%, ya que con la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos mantener una tasa similar a la manejada allá podría estimular aún más la inversión en Colombia. De igual forma, el Impuesto Mínimo Obligatorio para Sociedades (IMOS), parece dejar a un lado la renta presuntiva, que de alguna forma estaba desincentivando la propiedad, pues las empresas preferían trasladar la misma a entidades fiduciarias y de leasing como parte de su planeación.

Desde el punto de vista laboral, si bien se plantea la posibilidad de que los empleadores puedan deducir hasta el 110% de nuevas plazas de trabajo, dicho beneficio solo aplica para un grupo muy limitado de personas, que de hecho hoy en día ya genera beneficios parafiscales en su contratación.

Así las cosas, no creemos que ésta medida vaya a ser una gran generadora de nuevos empleos.Habrá que esperar a ver cómo madura la propuesta de reforma que se presente, y esperemos que ésta vez si se hagan cambios estructurales.

Antecedentes
La reforma a ser presentada en esta legislatura es una de las tantas en los últimos años. Progresividad en tributación, aumentar base de contribuyentes y empleo parecen ser las consignas. Pero se cumple éste propósito o se trata de paños de agua tibia otra vez.

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