Andrea Carranza Garzón - acarranza@larepublica.com.co Jueves, 6 de diciembre de 2012

A pesar de que Colombia denunció el Pacto de Bogotá, el tratado que le confiere a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) la competencia de estudiar los casos en los que se involucre el país, otros 63 tratados internacionales seguirán vinculándolo con la CIJ, porque tienen cláusulas que señalan que los problemas de interpretación los resolverá la Corte.

Luego de que el pasado 19 de noviembre la CIJ de La Haya diera a conocer su fallo inapelable sobre la delimitación marítima entre Colombia y Nicaragua en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, el presidente Juan Manuel Santos afirmó que iban a buscar las formas jurídicas para no acatar la parte específica que cambió el mapa y dejó al país sin una zona económica importante.

Según profesores de la Universidad del Rosario, son varias las razones que contradicen las supuestas soluciones al fallo. Una tiene que ver con la denuncia al Pacto de Bogotá que anunció hizo el Gobierno a finales de noviembre pasado ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

La denuncia es una declaración unilateral que pueden hacer los estados para buscar que cesen los efectos jurídicos del tratado. El artículo 56 del Pacto explica que la denuncia tendrá efectos solo un año después de que se haya hecho.

De acuerdo con Andrea Mateus, abogada internacionalista, la salida de este Pacto, que es un tratado de soluciones pacíficas de controversias internacionales y el cual Colombia firmó en 1948, tiene implicaciones jurídicas.

La profesora de la Universidad del Rosario dijo que “en ningún momento se está buscando con la denuncia, ni es el alcance de la figura, modificar o desconocer la aplicación del fallo”. Después de 2013, a la luz del Pacto de Bogotá, la Corte no tendrá competencia para conocer un caso relacionado con Colombia, pero según Mateus existen otras formas a través de las cuales la CIJ puede conocer un caso en el que se involucre al país.

Estas otras maneras se consagran en el Estatuto de la Corte. “No por el hecho de la denuncia significa que ya Colombia jamás llegará ante la CIJ”. Esta vinculación puede derivarse también de los 63 tratados internacionales de los que Colombia hace parte y los cuales tienen cláusulas específicas relacionadas con problemas de interpretación.

El profesor Andrés Molano afirmó que alrededor del fallo han orbitado varios mitos que han surgido de una enorme frustación. La mitología antes del fallo, y “el origen del enorme trauma nacional”, tiene que ver con la creencia del Meridiano 82 como la línea de delimitación marítima. La mitología después de la sentencia es la que dice que “hay algo que se puede hacer frente a ella”. Según Molano, hay quienes insisten en recursos de revisión, que suponen la existencia de un hecho desconocido o nuevo, y de interpretación, que supone una diferencia entre las partes involucradas, medidas que no tienen alcances para modificar el fallo. Otro mito es que hay otros países que han desacatado o incumplido los fallos, con los cuales podría identificarse Colombia y podrían servirle de inspiración para no acatar.

No obstante, Molano aseguró que la inmensa mayoría de los fallos se cumplen, ya sea por reputación, reciprocidad o represalias. Para el caso de Colombia, afirmó Molano, todos estos mitos impidieron que se pudiera ver una realidad que ya había sido anunciada, la que planteó un juicio salomónico entre Nicaragua y Colombia. El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, dijo que no permitirá la explotación en el mar limítrofe con Colombia y que no atacarán a los pescadores.