U.S. President Donald Trump listens while Larry Kudlow, director of National Economic Council, not pictured, speaks on the South Lawn of the White House in Washington, D.C., U.S., on Friday, July 27, 2018. The U.S. economy accelerated to a 4.1 percent pace of growth in the second quarter, the fastest since 2014, letting Trump claim a win for his policies even though expansion is projected to cool. Photographer: Andrew Harrer/Bloomberg

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El Colombiano jueves, 1 de agosto de 2019

Entre 2013 y 2016 fue embajador en Filipinas, donde fue controversial por sus enfrentamientos con el presidente Rodrigo Duterte

El Senador norteamericano aprobó este jueves, la nominación que el presidente Donald Trump había hecho en mayo de Philip Goldberg para que fuera el próximo embajador estadounidense en Colombia.

Goldberg reemplazará a Kevin Whitaker, quien estuvo en el cargo desde mayo de 2014, y quien fue un defensor de las objeciones del presidente Duque a la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

El nuevo embajador ya ha estado en Colombia con representación diplomática como coordinador del Plan Colombia.

Goldberg tiene 63 años, su último cargo fue como encargado de negocios interino en la Embajada norteamericana en Cuba, entre febrero y julio de 2018.

Entre 2013 y 2016 fue embajador en Filipinas, donde fue controversial por sus enfrentamientos con el presidente Rodrigo Duterte. También fue embajador en Bolivia, país del que fue expulsado y declarado “persona no grata” por el mandatario Evo Morales, supuestamente por conspirar contra su gobierno.

Para Aarón Tauss, profesor de política internacional de la Universidad Nacional, es prematuro pensar que algo cambiará en las relaciones bilaterales entre Colombia y Estados Unidos. “En los medios se enfoca mucho en la persona, pero es importante preguntarse qué es lo que no cambia, qué caracteriza la relación en términos estructurales. Con una nueva persona esto no va a cambiar porque hay intereses que siempre han estado que son mucho más grandes que una persona. El cambio no afecta la relación”.

Tauss recuerda que Estados Unidos tiene bases militares en Colombia y es el aliado más importante para la relación con Venezuela, por lo que, a su juicio, hay un vínculo clave.

Sobre este cambio de mando en la casa diplomática de Estados Unidos en Colombia, el profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, Sebastián Bitar, recuerda que estas personas son funcionarios de carrera que luego van a otros puestos diplomáticos. “Philip Goldberg no es una persona muy distinta a la política tradicional de Washington de insistir en la lucha contra las drogas. El propósito de la administración Trump puede ser intentar recuperar los logros del Plan Colombia en este asunto. Es una señal, un llamado de atención al Gobierno”.

Como lo indica el profesor Bitar, la amenaza de perder la certificación que da Estados Unidos no se ha ido, a pesar de que con Duque se pensaba que Colombia se alinearía con esta.

Las drogas, protagonistas en la agenda

Han sido varios los llamados de atención de la administración Trump al asunto de los cultivos ilícitos y el narcotráfico. En septiembre de 2018, cuando Duque apenas llevaba un mes como presidente, el reporte del secretario de Estado de Estados Unidos, indicó que Washington estaba en alerta sobre el agravamiento de esta problemática, aunque mantuvo la certificación que ese país otorga.

Ya para finales de marzo de este año, Trump dijo que estaban llegando más drogas a Colombia desde que Duque es presidente, un mensaje que recalcó en abril al asegurar que “el negocio de las drogas ha crecido un 50 %” en Colombia.

Es un asunto que preocupa a la Casa Blanca dado que se trata del país con mayor consumo de sustancias psicoactivas en el mundo.

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