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sábado, 2 de junio de 2012

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) dio a conocer en estos días las mediciones sobre pobreza y desigualdad correspondientes a 2011.

 

El pasado año la pobreza en Colombia medida por los ingresos monetarios bajó el 34.1%, 3 puntos menos que en 2010. La pobreza extrema pasó de 12.3% al 10.6% en el 2011, y la desigualdad que se mide a través del coeficiente de Gini, disminuyó levemente pasando de 56% al 54.8%.

Estas cifras son observadas con incredulidad por diversos sectores de la opinión pública y por expertos en buena parte debido a los cambios meteorológicos introducidos por el Dane el año pasado. La pobreza, la indigencia y la desigualdad social son productos evidentes de un modelo económico social y político que ha dominado por décadas el país. ¿Cómo superar sus efectos sin romper el modelo que los propicia? y, en contrario, nuestra dirigencia insiste en el mismo modelo por solucionar 'las consecuencias de estos problemas'.

El gobierno actual fundamenta su propuesta para la reducción de la pobreza, mediante la vía del crecimiento económico a través del impacto que las locomotoras deben producir sobre los ingresos de los hogares de los colombianos más pobres. En otras palabras se continúa con el modelo del gobierno de Uribe, lógica en la cual la política social se reduce a la política de crecimiento, con un enfoque importante de asistencialismo, sin propiciar la generación de posibilidades a largo plazo que permitan el desarrollo de estos sectores de la población. Es decir no solo darles el pescado, sino enseñarles a pescar.

Sobre el tema de la medición de la pobreza encontramos diversos métodos o sistemas, pero es importante diferenciar dos enfoques por la calidad de vida, cuyo indicador comúnmente utilizado es de las necesidades básicas insatisfechas y por el nivel de ingresos necesarios para la subsistencia.

El Departamento Nacional de Planeación (DNP) al adoptar una nueva metodología que implica cambios en la línea de pobreza y en la construcción del agregado del ingreso del hogar, permitió que los porcentajes sobre la misma cambiaran en la última medición, lo importante es mirar que la discusión sobre el tema de la pobreza, no está en su indicador, sino en cuales son las condiciones bajo las que una persona en un país es calificada pobre.

El director del Dane, Jorge Bustamante, califica la pobreza y dentro de ésta la indigencia según los ingresos de una persona, con esto, quien tiene un ingreso mensual máximo de $194.696 ya no es pobre. Un indigente, agregó Bustamante, es alguien que no percibe más de $87.672 mensuales. Al respecto el Vicepresidente Angelino Garzón expresó públicamente su desacuerdo con estas mediciones e invitó a los funcionarios de las dos entidades, Dane y DNP, acompañarlo a hacer mercado para que comprobaran que esas cuantías estaban alejadas de la realidad.

Pese a la expansión que puede haber tenido la economía colombiana, el crecimiento no ha generado un aumento significativo, sobre el mejoramiento de las condiciones de equidad social en nuestra sociedad.

Como tal estos resultados nos permiten concluir que no es posible esperar que por la vía de la mano invisible del mercado se mejoren las circunstancias de distribución de la riqueza, son necesarias acciones de políticas públicas para atacar decididamente la concentración del ingreso en unas pocas manos, lo mismo que de la propiedad, para ello esperamos políticas mas agresivas de parte de este gobierno.

Jaime Ardila

Auditor general de La República

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