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Deportes

Defensoría del Pueblo se pronunció por convocatoria de Sebastián Villa para la Selección

Villa fue condenado judicialmente por hechos de violencia basada en género y enfrentó además una acusación por abuso sexual

17 de mayo de 2026

Diego Alejandro Ospina Henao

dospina@larepublica.com.co

Iris Marín Ortiz
Colprensa
Canal de noticias de Asuntos Legales

Defensoría del Pueblo, en cabeza de Iris Marín Ortiz, en una carta abierta, se pronunció sobre convocatoria de Sebastián Villa para la Selección Colombia para el Mundial de este año. Villa fue condenado judicialmente por hechos de violencia basada en género y enfrentó además una acusación por abuso sexual.

Marín recalcó que la camiseta de Colombia no puede ser un escudo contra la justicia, ya que portar este emblema se debe tener una ética, porque representa los valores, no solo de la Selección, sino de un país entero.

Villa fue condenado judicialmente por hechos de violencia basada en género y enfrentó además una acusación por abuso sexual.

En la carta se lee que “estos antecedentes no pueden reducirse a problemas personales ni separarse por completo de la responsabilidad pública que implica representar a Colombia ante el mundo. No se trata de negar el derecho de nadie a trabajar, competir o rehacer su vida. Se trata de reconocer que portar los colores de Colombia es un privilegio que implica una responsabilidad ética adicional. Hay diferencias entre ser futbolista profesional y convertirse en símbolo nacional”.

La defensora enfatizó en que la violencia contra las mujeres no es un asunto privado ni secundario, porque es una realidad que atraviesa diariamente la vida de miles de mujeres en Colombia y que durante años ha sido minimizada, justificada o silenciada, también en el mundo del fútbol. “Cada vez que la sociedad resta importancia a estos hechos, las víctimas reciben un mensaje devastador: que su dolor vale menos que un resultado deportivo”, dijo Marín.

Frente a este caso se recordó lo que pasó en 2011 cuando Hernán Darío Gómez dejó la dirección técnica de la Selección tras agredir a una mujer.

“Más allá de las discusiones jurídicas, el país entendió algo fundamental: que la selección Colombia no podía convivir simbólicamente con la violencia contra las mujeres. No existía una regla escrita que obligara a su salida. Surgió, más bien, un límite ético que la sociedad decidió defender”, dice la carta.

Marín concluyó diciendo que “Colombia ya demostró en el pasado que podía enviar un mensaje distinto. Hoy tiene nuevamente la oportunidad de preguntarse qué valores quiere defender cuando elige quiénes portan su camiseta más importante”.

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