Jaime Ardila Barrera Sábado, 14 de julio de 2012

Con este grafiti escrito en las paredes del Distrito Federal en la ciudad de México, que expresa el sentimiento de frustración de buena parte de los mexicanos frente a su clase dirigente, los colombianos hoy nos sentimos de la misma manera ante el panorama moral y ético de nuestra sociedad, y en particular frente a los hechos sucedidos en las últimas semanas en nuestro país.

El Padre Alfonso Llano afirmaba en estos días que algo grave está pasando en Colombia en asuntos de moral, sobre la base de llamar mojigatería a todo intento sensato de defender la moral pública, se les va quitando piso y figura a la ética, al ordenamiento social, que garantiza una convivencia humana de calidad y como nadie quiere pasar por mojigato, se guarda sus principios y valores para el gasto doméstico, y ¡viva la tolerancia extrema!, ¡viva el relativismo moral!… Esto lleva a que se sientan con más ahínco en el ambiente social voces de protesta por la carencia de ética de nuestros dirigentes.

La ética es un tipo de conocimiento de los que pretenden orientar la acción humana en un sentido racional.

El escritor Numas Gil plantea esta pregunta ¿qué sentido tiene enseñar valores morales, principios éticos, pautas de vida, a unos jóvenes que van a tener que vivir en un mundo en el que abundan los crímenes, la mentira, la corrupción y la violencia?…

¿Qué sentido tiene entonces prepararlos éticamente para un mundo poco ético?.

Confieso que no entiendo muy bien esta objeción, porque entonces ¿qué es lo que habría que hacer?

¿prepararlos para que sean más corruptos, más criminales, más violentos que los demás?. Precisamente porque el mundo en conjunto no es ético, es por lo que hay que preparar éticamente a las personas.

El arzobispo Desmond Tuto- Premio Novel de la Paz, habló hace unos meses sobre la ética y el capitalismo, planteamiento que profundiza Juan Manuel López: uno, el que se den el lujo de que sus activos sean parásitos, que no tengan ninguna función productiva, sino que se limite a satisfacer la sensación de que les pertenecen y pueden hacer lo que quieran, y en tal caso no exista beneficio alguno para el resto de la población, el otro es que el uso de la riqueza se convierta en poder y capacidad de imponer su voluntad por caminos que no consultan la voluntad general.

Por tal motivo no hay razón para partir de la base de que el sector privado es más eficiente o menos corrupto que el sector público, la verdadera diferencia reside en que quien está en el sector público supone está directamente en función de un servicio a la comunidad y para ello es seleccionado, mientras que lo que ella recibe del privado es solo un resultado colateral, que solo en forma residual o caprichosa se oriente de acuerdo a ese propósito.

Hoy el modelo capitalista de mercado agotó todas sus fórmulas en el tema fiscal y monetario, al reventar la pólvora que tenía guardada con la baja de los intereses a su mínimo histórico por parte del Banco Central Europeo.

Este sistema financiero poco ético que socializa perdidas, que las pagamos todos los ciudadanos y que privatiza las utilidades para unas minorías dueñas de sus bancos, es lo más anti- ético contra la sociedad, mientras unos dirigentes 'pirómanos' quieren polarizar al país, matando la paz, para eternizar la guerra inútil en que vivimos.

¿Será esto poco ético y como tal carente de moral?…