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Jaime Ardila Barrera sábado, 14 de abril de 2012

Problema de la tenencia de la tierra y el sector agropecuario no se ha solucionado en Colombia. Las constantes prácticas ilegales y su aceptación socio-cultural son los principales obstáculos para garantizar la propiedad.Hoy la controversia es de especial importancia.

El gobierno de Juan Manuel Santos pretende restituir cerca de 4 millones de hectáreas sus legítimos y originarios propietarios, a esto le agregamos una intensa y global disputa por las tierras para cultivo de alimentos, con estimulo de la banca multilateral.

Hasta hoy 5 millones de hectáreas en el mundo han sido acaparadas por compañías financieras internacionales, multinacionales, agropecuarias y otros países por compra, usufructo y arrendamiento por largos periodos.

Este acaparamiento de tierras toma forma en nuestro país como reto a la soberanía y la seguridad alimentaria y de protección del ambiente.

En Colombia entre 1980 y 2010 cerca de 6.5 millones de hectáreas de tierra fueron abandonadas por efectos de la violencia, tal como lo denunció el escritor Carlos Alberto Suescun Barón.

El coeficiente de Gini de concentración de la propiedad de la tierra rural es en la actualidad de 0.87 y ha tenido un alza importante desde 2005.

En el 2009 el 8.5 por ciento de los predios pertenecían al 78.3% de los propietarios.

Mientras el 54.6% de la superficie correspondía a gran propiedad en manos del 1,1% de los propietarios.

Aesto le sumamos que según el Dane el 65% de la población rural está en la pobreza y cerca del 30% en la miseria.

Un modelo de desarrollo como la 'agricultura del siglo XXI', en que la especialización de la producción, la consolidación de grandes extensiones y altas inversiones en capital no requieren grandes masas de trabajadores, es una producción extensiva en capital y no en mano de obra. Por tanto no garantiza condiciones de (re) arraigo de la población campesina y menos una mejora en sus ingresos.

Por último, según investigadores de prestigio como Absalón Machado, Dario Fajardo o Albert Berry, es imposible un desarrollo equitativo, incluyente y justo en el sector rural si la estructura agraria (en especial de la propiedad) sigue inalterada.

No obstante, la entrada de nuevos actores hace que una ocasión de cambio sea cada vez más improbable.

Este problema de la tenencia de la tierra tiene antecedentes, además de sociológicos, religiosos, de tal manera que la biblia en el levítico expresa 'la tierra no puede ser de nadie', con semejante expresión, que pensará Dios de la descarada concentración de la tierra en nuestro país.

Como lo cita el columnista Carlos Gutiérrez M., la tierra desde siempre, concentrada en pocas manos en Colombia, adquirió renovados dueños y testaferros-muchos, empresarios abiertos u ocultos de la industria grande, internacional, del narcotráfico-que la agruparon mucho más con un variado emporio industrial y seguridad privada.

Una tragedia con prolongación sin respiro por muchos más años- que todavía no cesa-, ahogada en el silencio de los grandes medios de comunicación, limitados a registrar el suceso sin tratar de revelar la relación causa-efecto.

'Hasta hoy 5 millones de hectáreas en el mundo han sido acaparadas por compañías financieras internacionales, multinacionales, agropecuarias y otros países por compra, usufructo y arrendamiento por largos periodos'.

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