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Juliana Ramírez Prado - jramirez@larepublica.com.co Jueves, 2 de julio de 2015

Se calcula que 80.000 mujeres en el mundo  se vieron afectadas por los implantes fabricados por la empresa francesa Poly Implant Prothese (PIP), a la cual en 2010 se le encontró que dichos implantes tenían silicona de grado industrial en lugar de silicona médica y eran propensos a derrames.

Luego de que en diciembre de 2013  la justicia francesa condenó a cuatro años de prisión y a pagar una multa de 75.000 euros (US$82.873) a Jean-Claude Mas, fundador de PIP, por estafa y engaño agravado, las víctimas se volcaron conjuntamente contra el ente certificador. Es decir, contra la firma de pruebas TÜV Rheinland y su filial francesa, argumentando que no cumplió con sus obligaciones de control de calidad. 

En primera instancia se le dio la razón a las víctimas, pero esta vez el tribunal decidió anular el fallo planteando que TÜV no podría haber sabido de los problemas con los implantes, debido a los esfuerzos de PIP para ocultarlos. 

PIP llegó a obtener 84 % de su facturación fuera de Francia, en Colombia se calcula que dejó cerca de 35.000 mujeres afectadas y quienes recibieron el dinero de la indemnización deberán de devolverlo. Entre tanto, en el país se lleva otro proceso jurídico de 400 afectadas en contra de la cadena de fabricación, importación y distribución, así como al  Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos de Colombia (Invima),  Ministerio de Salud, Superintendencia de Salud y algunos médicos y clínicas. Con esta demanda se pretende una reparación cercana a $26.000 millones.

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