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martes, 10 de mayo de 2016

El triunfo en la liga más completa del mundo de un equipo llamado simplemente a no perder la categoría deja muchas conclusiones, desde el punto de vista del derecho y el deporte tengo algunas que me parecen interesantes.

La primera reflexión es a nivel contractual, muchos de los jugadores del equipo fueron adquiridos como agentes libres, esto es, sin contrato de trabajo vigente, ahorrándose sumas importantes de dinero en transferencias y comisiones para intermediarios y antiguos clubes; los jugadores firman contratos a término fijo que en algún momento finalizan; los clubes deberían estar mucho más abiertos a este tipo de jugadores, se tiende a creer que se trata de futbolistas desechados (al no renovar el contrato se entendería que se trata de un mal deportista) sin embargo no siempre se deja de renovar a un jugador por sus características en la cancha, muchas veces es el propio jugador quien no desea seguir en el mismo club y prefiere buscar nuevo equipo arriesgando nombre y, por qué no, ingresos futuros.

Otro tema interesante es la búsqueda del balance competitivo que la liga inglesa  procura; a diferencia de España, Portugal y Francia y Alemania, la repartición de derechos de televisión y la entrada de grandes fortunas hacen que la liga sea mucho más disputada, en Francia el París Saint Germain salió campeón con más de dos meses de anticipación lo que le restó emoción a la liga, en Alemania no es tan evidente pero a nadie le cabe duda que, como casi siempre, el campeón será el Bayer de Múnich, en España, de antemano se tiene claro que, salvo contadísimas excepciones, la liga será para Real Madrid o Barcelona F.C y en Portugal la liga se reduce a tres equipos. La liga inglesa,  reparte sus derechos de televisión de manera tal que la diferencia entre el primero y el último no sea tan grande; por lo tanto es una competencia mucho más interesante y por la misma razón es la que más dinero recibe por derechos audiovisuales.

Sin entrar a analizar la forma de juego, es muy interesante la posición del técnico, señor Claudio Ranieri quien llegó poco antes de iniciar la liga y se las arregló con lo que le dejaron; es decir sacó del vocabulario, frases de cajón con la que nuestros folclóricos directores técnicos tratan de ocultar su incompetencia, “no es el equipo que yo formé”, “necesito tiempo de adaptación”, “en un año tengo el equipo que quiero”, no señor, este italiano trabajó con lo que tenía, utilizó inteligentemente sus recursos y a mitad de campeonato, ignoro si de manera voluntaria quedó participando únicamente en la liga, permitiendo a sus jugadores jugar menos exponerse menos y rendir más.

Las apuestas son otro tema absolutamente nuevo, resulta que las casas inglesas, famosas por abrir apuestas hasta del color del sombrero de la reina Isabel en un Derby, en este caso y a medida que el Leicester avanzaba de primero empezaron a ofrecer sofisticados productos y opciones de recompra de las apuestas que unos pocos ingenuos hinchas del azul hicieron y que pagaron 5.000 a 1, tan complejos como los que se manejan en las altas finanzas. Esperemos que el otro (y mejor) azul en poco tiempo nos regale lo que el de allá le dio a sus sufridos hinchas.