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jueves, 21 de mayo de 2015

Algunas reflexiones sobre lo ocurrido:

Seguridad en el estadio; no se entiende cómo puede un espectador romper una malla entrar gas pimienta o lacrimógeno y finalmente cómo es posible que ante la mirada de los espectadores cercanos rociar a los jugadores con este producto.

Dice el reglamento Fifa para la organización de partidos:

“Deberán efectuarse controles de seguridad de personas; en estos controles de seguridad se verificará que no se lleven no se lleven otros objetos peligrosos que, por razones legales, están prohibidos dentro del estadio, incluidos punteros láser o pancartas insultantes o racistas”.

El partido del jueves es un ejemplo claro de inobservancia prácticamente total de lo ordenado por Fifa; la siguiente pregunta es ¿quién es el responsable de esto? Indudablemente el equipo local, más aún cuando Boca Juniors es dueño del estadio, no como ocurre en otros países en los cuales el estadio es propiedad municipal o estatal. 

Dos personas, por su increíble y torpe pasividad llamaron poderosamente mi atención, el árbitro del partido quien esperaba pacientemente a que otras personas decidieran no sabemos qué y que al final de todos los incidentes estaba negociando la forma en que iba a redactar el informe y el Comisario de la Conmebol, un boliviano con cara de bonachón que por los gestos que hacía se puede inferir la total ignorancia del reglamento y los operativos a ordenar en una situación como la ocurrida, este señor deambulaba por el terreno de juego mirando a todos lados en la espera de un consejo que nunca llegó. Es claro que estas designaciones se hacen en la Conmebol para pagar favores en el entendido que nunca ocurrirá nada o que si ocurre nada será tan delicado como para necesitarlo.

Adicional a lo anterior, la policía argentina, tristemente famosa por sus excesos frente a ciudadanos desarmados brilló por su ausencia, durante más de dos horas en la que vándalos permanecieron en la tribuna, amenazando de manera indudable a los jugadores de River, con punteros laser, bengalas, botellas y cantos agresivos ni un solo agente de seguridad intentó entrar al lugar de estos desadaptados. Las autoridades del estadio que con instrumentos como la megafonía, el fluido eléctrico y por su puesto la policía, tampoco hizo nada por terminar con un espectáculo que en cualquier otro lugar se habría hecho de manera eficiente. 

Finalmente la falta de solidaridad de los jugadores e Boca Juniors me sorprendió, cómo es posible que siquiera sugiriesen que no había pasado nada, que al ver a sus compañeros quemados, con ojos llorosos y temblorosos se formaran para intentar jugar y finalmente, en una clara apología a la violencia aplaudieron a los desadaptados que habían causado tal estropicio.

Lo más ridículo fue la sanción de 4 partidos y una multa. En Europa miran a la dirigencia latinoamericana con total desconfianza y más ahora. Todo parece indicar que lo débil de la sanción hará que Fifa retire un cupo para el próximo mundial, a Brasil y Argentina no les afecta mucho, pero las otras 8 asociaciones tendrán mayores problemas para asistir al mundial, todo gracias a un grupo de incompetentes que nada hizo y nada hará en un futuro para mejorar la seguridad en los estadios.