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OPINIÓN

Enhanced Games

06 de junio de 2026

Andrés Charria

Of Counsel en CMS Rodríguez-Azuero
Canal de noticias de Asuntos Legales

El pasado 24 de mayo, en Las Vegas, se desarrollaron los Enhanced Games o juegos donde no se haría control al dopaje a ninguno de los deportistas y que prometía grandes recompensas a aquellos deportistas que batieran algún récord. Participaron varios deportistas que consumieron libremente productos dopantes presentes en la lista de sustancias prohibidas sin tener el más mínimo problema por asuntos de dopaje.

La filosofía de estos juegos es doble, por un lado es que siempre habrá personas que consuman productos para mejorar el rendimiento y que seguramente no son sancionados por alguna razón y la otra es que no tienen sentido no ayudarse de la tecnología para mejorar el rendimiento del ser humano.

No creo en el sistema de control al dopaje como está actualmente implementado, la idea que tienen es de sancionar y no de educar. Adicionalmente, un pilar de ese sistema es la salud de los deportistas y lo que tenemos claro es que nadie se preocupa por este asunto. Casos increparles como lo ocurrido en el pasado abierto de Francia donde los deportistas sucumbían por el calor extremo no fue siquiera comentado por WADA.

Por otra parte el sistema no es igual para todos, Lance Armstrong durante 7 años al menos, se dopó y ninguno de los laboratorios más sofisticados logró descubrirlo, apenas cuando el mismo ciclista confesó pudo ser sancionado.

WADA habla de juego limpio e igualdad de condiciones. La igualdad no existe en el deporte. ¿Cuál igualdad de condiciones puede tener un atleta del chocó que espera a que el ministerio del deporte tenga a bien darle el dinero que requiere frente a un estudiante universitario de Estados Unidos becado y mimado entrenado con la más alta tecnología y con los mejores apoyos?

Los resultados, personalmente no me sorprendieron, apenas un deportista logró superar un récord y se embolsilló una buena suma de dinero. La realidad es que un deportista malo, dopado sigue siendo malo. Lo vimos en el documental Ícaro donde el autor, Bryan Fogel, que había corrido un gran fondo y había quedado de 14 decidió al año siguiente, con uno de los mejores médicos en la materia, consumir sustancias prohibidas a ver como le iba. Y le fue mal, esa vez quedó de 25.

Ningún periodista o deportista lo dice abiertamente, pero Armstrong era un ciclista excepcional. Ganó porque era el mejor del pelotón, entre otras cosas porque el resto de los competidores también se dopaba. Siempre le digo a mis alumnos si conocen algún deportista malo que haya tenido problemas con sustancias prohibidas. Ninguno. Campeones olímpicos, mundiales, grandes estrellas o promesas son quienes normalmente tienen problemas y no porque con el dopaje mejoren, simplemente porque son a los únicos que los testean. Los periodistas con ganas de ganar clicks dirán que son buenos porque se doparon y no es cierto. Las mejoras son mínimas y ninguno de los que ha tenido problemas deja de entrenar siquiera un minuto.

Siempre digo que el deporte no está limpio. Supongamos que en unos juegos olímpicos le quitan la medalla al segundo y al tercero por presencia de una sustancia prohibida. Inmediatamente el cuarto y el quinto reciben esas medallas con un problema, esos dos afortunados no entregaron muestra para el control al dopaje. ¿están limpios?

La tecnología avanza y los patrocinadores ofrecen cantidades astronómicas de dinero a los deportistas por ganar. La apuesta que hace cualquier deportista es cuánto dinero recibo si gano algo y cuál es la probabilidad de que me sancionen.

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