Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

sábado, 4 de octubre de 2014

Manchester United es el único equipo de fútbol presente en Wall Street; empezó a cotizar el 10 de agosto de 2012 y a la fecha ese título ha presentado una valorización de un poco más de 17%, cifra interesante que hace pensar que invertir en equipos de fútbol permite obtener rendimientos de estas dimensiones.

La historia de los equipos de fútbol en bolsa es reciente; el primero en dar el paso y salir a bolsa de Londres fue el Tottenham Hotspur por allá en 1983 y dejó de hacerlo en 2012; en la actualidad apenas 23 equipos europeos conforman un índice bursátil denominado STOXX® Europe Football que cotizan en las bolsas de Fráncfort, Ámsterdam, Lisboa, Londres y Paris. Para el mismo período de tiempo en el que Manchester United (Manu) ha estado en Nueva York este índice ha presentado una desvalorización del 6,99% (a octubre 1 de 2014); a pesar de tener participantes tan ilustres como Ajax, Borussia Dortmund, Juventus y Sporting de Lisboa, todos campeones de la Champions League, ahora bien, de manera individual, Ajax, AC Roma y Borussia Dortmund arrojaron resultados positivos.

No es fácil para un equipo de fútbol cotizar en bolsa a tal punto que ningún equipo español lo hace y la tendencia, al menos en Inglaterra, es a retirarse del mercado público más que entrar a éste.   La estructura jurídica de los equipos de fútbol varía; en argentina todos los equipos son entidades sin ánimo de lucro y los socios son sus dueños, hasta el momento hay una prohibición absoluta de convertirlos en sociedades anónimas con la excusa de evitar que el fútbol se convierta solamente en un negocio. En Chile se obligó a los clubes luego de la quiebra del equipo más grande Colo Colo a convertirse en sociedades anónimas; a la fecha, los conglomerados económicos chilenos tienen en su portafolio participaciones importantes de los grandes equipos de fútbol.

En España se ordenó convertir los equipos con patrimonio negativo a 1990 en sociedades anónimas deportivas, motivo por el cual ni Real Madrid ni Barcelona F.C. son sociedades anónimas y siguen siendo propiedad de sus hinchas. Esta conversión no ha traído la prosperidad no mejorado la situación financiera de los clubes, los problemas siguen siendo más o menos los mismos.

Hay que distinguir equipos sociedades anónimas de equipos democráticos o democratizados; el Chelsea es una sociedad anónima alejada de la toma de decisiones democrática; su dueño el señor Abramovich lo maneja a su antojo con su dinero, otros, por el contrario sin ser sociedades anónimas como el Deportivo Cali son en su totalidad de los hinchas quienes tienen un derecho, máximo dos, de su equipo por lo que se consideraría totalmente democrático.

 La opción generalmente deseada en Colombia, de que sean los hinchas los que tomen las decisiones de los equipos, vía comités o asambleas no tiene rasgos de ser exitosa; por el contrario, la mayoría de equipos con buenos resultados deportivos y finanzas balanceadas son manejados de forma dictatorial, el mencionado Chelsea, el Real Madrid y Barcelona, que a pesar de que en teoría son de los socios, estos únicamente votan por el presidente quien en el momento de posesionarse adquiere poderes omnímodos en el club, el AC Milan de la mejor época también era manejado individualmente por su dueño.

En Colombia desde la promulgación de la ley 1445 la mayoría de clubes profesionales se han convertido en Sociedades Anónimas; la idea inicial era que esta figura acabaría de manera radical con la crisis económica por la que, atravesaba el fútbol; grandes periodistas indicaban que esa transformación, por si sola haría del fútbol colombiano un fútbol nuevo, saneado y sin la posibilidad de que se utilizaran los equipos para manejos poco claros de dineros.

Adicionalmente se confundió y se sigue cometiendo el error de pretender que la ley daría la gestión de los equipos a los hinchas, accionistas minoritarios, pues uno de los argumentos esgrimidos era que la ley democratizaría el fútbol; lejos de esta situación está en la actualidad el fútbol; los antiguos dueños de los equipos son los mismos actuales, nada decía la ley sobre el cambio de propiedad de estas sociedades y los dueños no tenían ni tienen por qué entregar su propiedad. 

Ahora bien, a mediano y largo plazo, la emisión de nuevas acciones podría diluir esta presencia mayoritaria y democratizar realmente los clubes; sobra decir que esta no es la fórmula mágica para el buen manejo de nuestros equipos, todo lo contrario, un equipo con un solo presidente que tome todas las decisiones (buenas o malas) hasta la fecha ha sido el modelo exitoso en el mundo.