Martes, 21 de julio de 2015

El problema real en este caso es de difícil solución; abrir un estadio en Colombia implica contactar a varias autoridades caprichosas y depender de permisos, pólizas y documentos de difícil consecución; adicionalmente, por ser los estadios de propiedad del Estado, estos pueden ser utilizados en otras actividades.

Por otra parte, los estadios actuales no le ofrecen a los equipos un lugar para realizar de manera adecuada su negocio de vender la experiencia del fútbol, malos parqueaderos, vías de acceso precarias y puestos de venta inadecuados.

La solución real y a mediano plazo sería lograr que los equipos tengan sus propios escenarios, empresa que parece imposible dado el pobre poder económico de estos, pero a mi modo de ver se debería al menos intentar.

El primer tema es la capacidad; siempre se piensa en estadios monumentales con aforos superiores a los 60.000 espectadores, cifra absolutamente ajena a nuestro torneo en el que en promedio no en entran más de 15.000 espectadores y donde existen plazas con menos de 5.000 visitantes por partido. Quiere decir esto que un estadio con unos 25.000 asientos es el adecuado para la gran mayoría; Olimpia, el equipo más ganador del Paraguay, tiene un estadio propio con un aforo bajo, 15.000 sillas que utiliza para la mayoría de partidos del torneo local; para copas internacionales y el clásico contra Cerro Porteño utiliza el estadio Defensores del Chaco.

Jurídica y financieramente hay instrumentos que permiten pensar en la viabilidad del proyecto, venta de palcos, titularización de flujos futuros como pueden ser entradas o concesión de espacios comerciales. 

En la actualidad del Deportivo Independiente Medellín es pionero en temas como esos y logra el aforo completo de su estadio, con beneficios económicos, deportivos y para el espectáculo. 

La tendencia es a realizar alianzas con grandes firmas que a cambio del nombre del estadio (Allianz Arena, Emirates Stadium) participan activamente en la financiación del proyecto. 

En Colombia los proyectos fiduciarios han permitido realizar grandes proyectos de ingeniería civil que de otra manera habrían sido irrealizables. Todo lo anterior requiere una política clara por parte del equipo en cuanto a calidad del plantel, imagen, indumentaria y patrocinios pues al final de cuentas el éxito de cualquier empresa de este estilo tiene que ver con el éxito del equipo en cuestión; un equipo que no gana o con una plantilla pobre no llevará nunca gran cantidad de aficionados. 

Evidentemente lo más importante, a la hora de atraer aficionados es lograr hacer del estadio un lugar cálido y amable para la totalidad de los espectadores esto implica tener control total de todo el escenario y erradicar los violentos y las personas que hacen incómodo el espectáculo. Los instrumentos jurídicos están; en teoría no puede haber espectadores de pie y las conductas violentas tan comunes en nuestros estadios están prohibidas.

Como muchas veces lo he dicho, el éxito económico de un equipo no radica en tener a  10% o menos de los aficionados gritando y el restante 90% amedrentado, es mucho mejor un papá con dos hijos comprando que un barra brava colado y saltando.