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Lunes, 14 de enero de 2019

Luego del circo que resultó ser la final de la Copa Libertadores del año pasado es importante mirar con cierta perspectiva lo ocurrido y la posterior eliminación en el campeonato Mundial de Clubes de River Plate por un equipo desconocido y aparentemente de un nivel muy inferior, al menos para para nosotros.

El nivel de organización, o mejor de desorganización del fútbol sudamericano, me permite pensar que cada vez será más difícil competir contra el fútbol europeo y que de seguir así, llegará el momento en el que nuestros equipos compitan en igualdad de condiciones con africanos y asiáticos y a los europeos no les interese, como efectivamente ocurrió este diciembre, el tan mencionado torneo Mundial de Clubes.

El fútbol sudamericano se ha movido por la calidad de sus jugadores que seguirán siendo las grandes estrellas de los mejores equipos Uefa, sin embargo a nivel organizativo se sigue moviendo por intereses mezquinos personales que hacen difícil su desarrollo organizativo y que como lo he dicho varias veces, hace cada vez más amplia la brecha entre un fútbol del primer mundo europeo y el nuestro. A nivel de clubes, y sobre todo de selecciones, la diferencia de gestión deportiva y administrativa es abismal, los clubes son verdaderas empresas y las federaciones, al menos en el tema Selección trabajan para mejorar día a día y tener la mejor selección con los mejores jugadores disponibles.

Son varios los aspectos que se podrían mejorar para encarrilar nuevamente el fútbol sudamericano; el primero y motor de Uefa es el dinero recibido por derechos de televisión, todo el escándalo Fifa Gate tuvo que ver con las trampas que dirigentes hicieron para apropiarse de ese dinero; mientras los recursos económicos dinero de la televisión no llegue a los clubes, no se podrá contar con un buen fútbol, el caso colombiano es patético, la televisión no aporta en términos reales casi nada a los equipos grandes y como está concebida incentiva a la mayoría de equipos medianos a descender a la segunda categoría y a muchos de segunda a no competir para ganar la categoría, es el momento de hacer un esquema de repartición de derechos de televisión que incentive la calidad y pague más al que más gana y más televisores prende.

Otro tema que atenta contra el fútbol sudamericano es la poca coordinación de las federaciones, en Europa los torneos son similares en todos los países, se juegan de agosto a mayo dos torneos, copa y liga, de manera simultánea y los torneos internacionales son para todos en las mismas fechas, en Sudamérica nada está coordinado. Un reglamento continental al menos en forma de torneo y fechas claves mejoraría mucho el nivel de las competencias.

Finalmente, la nacionalidad sigue siendo un lastre para los equipos, en Europa pueden contratar sin restricción jugadores de más de 25 nacionalidades sin ocupar plaza de extranjero, en Sudamérica son 10 federaciones con cupos limitados y un colombiano se considera extranjero en Ecuador. El nivel mejoraría con política de apertura de fronteras; los costos para los clubes se reducirían y las oportunidades para los jugadores de encontrar trabajo se ampliarían.

Televisión, coordinación de campeonatos y apertura de fronteras sería un buen paso para intentar acortar la brecha que de no hacer nada se ampliará aún más. Hasta 2002 los campeones mundiales de selecciones eran más o menos alternados Sudamérica Europa, a partir de allí van 4 campeones europeos, a nivel de clubes de los últimos 12 campeonatos apenas dos brasileros lograron quedar campeones mundiales de clubes.