Domingo, 14 de mayo de 2017

Este sistema depura el campeonato, permite que los equipos por méritos, organización y calidad deportiva desplacen a aquellos de menor calidad. En Colombia no existe el descenso a la tercera categoría; esto genera problemas de competencia y de distribución inadecuada de recursos. 

El reparto del dinero de la televisión, en el caso colombiano se hace de manera equitativa para todos los equipos de la A y de la B, régimen extraño y en contravía con los manejados en el resto del mundo; así lo pactaron los clubes y seguramente así permanecerá. 

¿Qué sentido tiene para un equipo de la B formar un gran plantel, organizarse administrativamente y hacer una gran campaña si le sale más costoso jugar en la A?; por otra parte no hacer mucho o prácticamente nada le permite recibir ingresos interesantes que jamás va a perder pues por muy malo que sea seguirá recibiendo dineros de televisión, así su equipo nunca aparezca en una pantalla.

Esta situación se vivió en la primera hasta 1992 donde durante más de 40 años solo 14 equipos participaban en el campeonato sin descenso existían equipos malísimos que no tenían ningún apuro en mejorar y que permanentemente eran goleados por 6 o 7 equipos. Que además, en momentos de definición, siempre generaban susceptibilidades y aparecían las muy desafortunadas ayudas económicas para ganar y a veces para perder.

Me parece fundamental crear la tercera categoría, seguramente muchos equipos de la B se opondrán a una reforma de estatutos que los saque de un lugar tan cómodo, sin embargo para la competencia deportiva y por su puesto comercial es mucho más atractivo el descenso en la B. 

Esto supondría varios cambios en el desarrollo del fútbol profesional, antes que nada, los equipos que descienden a la C perderían voz y voto en las asambleas de la Dimayor, pues pasarían a ser aficionados; por otra parte aquellos que ganan la categoría entrarían a ejercer este derecho. Seguramente, como en otros lugares, la tercera categoría estaría formada por infinidad de equipos que de manera regional desarrollarían un campeonato largo.  

En el camino al profesionalismo quedan muchos jugadores que por falta de equipos nunca pudieron desarrollar su actividad, además existen muchos equipos de liga, perfectamente organizados, que con trabajo podrían llegar a participar en campeonatos profesionales y muchas regiones donde se podría desarrollar. Al acabarse los derechos económicos, muchas academias que no tienen más fuentes de recursos que los derechos de formación y el mecanismo de solidaridad, que cuesta reclamar y que no son muy altos, deberán pensar en pedir una tercera categoría que les permita hacer del fútbol un buen negocio y lograr cubrimiento realmente nacional.