Martes, 21 de julio de 2015

Colombia se ha convertido tristemente en un paraíso macondiano en donde sobra creatividad para exaltar culturalmente y por televisión, los valores y vivencias de Diomedes Díaz, Pablo Escobar, Rosario “Tijeras”, Gonzalo Rodríguez Gacha, Las “muñecas de la mafia” Y otros tantos “próceres” del rating nacional; mientras realidades vivenciales y conmemorativas como las de Adriana Ocampo, Barranquillera Ejecutiva de la Nasa y Gerente del programa New Horizons que explora Plutón, sólo son recordadas en la euforia mediática del “bus de la victoria”, o cualquier pico de actualidad.

Y es que son innumerables los ejemplos de colombianos que a través de sus logros individuales han puesto a sonar el nombre de nuestro país en todos los segmentos de la humanidad. 

Manuel Elkin Patarroyo, científico tolimense responsable de la vacuna contra la malaria; Nairo Quintana, Juan Pablo Montoya, Catherine Ibargüen, Mariana Pajón, Andrés Escobar y miles más, han sabido orgullecer la historia una vez salen de nuestro territorio y son realmente valorados por los segmentos poblacionales que no desaprovechan los talentos.

Así mismo, grandes organizaciones y multinacionales del mundo, cuentan con colombianos valiosos en lo más alto de sus escalafones. Empresas de tecnología, sellos automotrices, cadenas de comidas rápidas, marcas de grandes superficie, casas de modas y diseños, medios de comunicación y gobiernos del mundo, cuentan con colombianos que de una u otra forma han tenido que salir del país, bien sea por una aspiración propia, consecuente con el alcance de su potencial; o también, como resultado de las realidades y merecimientos del “CVY” nacional, encargado de premiar, por poner un ejemplo, a distinguidos Alcaldes que pasan su post Gobierno en alguna cárcel nacional. 

Con lo anterior no estamos diciendo que en Colombia no exista gente que valga la pena o que incluso sea más o casi tan atractiva técnicamente como la señora Adriana Ocampo; por el contrario, estamos seguros que de lejos, hay una ola de buenos compatriotas que han llevado su conocimiento, gestión, valores y responsabilidad a un nivel máximo de desempeño. 

Lo que sí se está afirmando categóricamente, es que por más que existan personajes con autoridad, con trayectoria, con conocimiento y con un evidente espacio para que mejoren nuestras instituciones, nuestro bienestar y nuestra vida en general; en el momento de hacer valer esas aptitudes, los responsables de su elección o patrocinio, corrientemente optan por “premiar” al vecino, al amigo o al fulano que algún día lo saludó con una palmada en la espalda. O, ¿qué pasa con nuestros votantes?

Por poner un ejemplo y al margen de esas necesidades, Enrique Peñalosa, es uno de esos capitales humanos reconocido como uno de los mejores desarrolladores de modelos de ciudad en el mundo. Bogotá, después de 12 años de desaciertos, atraso y escándalos, merece mejor suerte con alguien como él.