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OPINIÓN

El precio del tiempo

23 de junio de 2026

Diana Hernández

Socia de Impuestos Internacionales y Transacciones en EY Colombia
Canal de noticias de Asuntos Legales

En precios de transferencia, uno de los elementos menos visibles, pero más determinantes, es el tiempo, como factor que condiciona la toma de decisiones y, sobre todo, la capacidad de gestionar los distintos momentos del ciclo de la operación. No se trata únicamente de cuánto tiempo pasa, sino en qué momento se toman las decisiones.

En este contexto, el análisis económico que se requiere para las entidades que pertenecen a este régimen, no puede entenderse como un ejercicio estático o retrospectivo. Es, por definición, un proceso dinámico que acompaña la operación desde su diseño hasta su documentación. Su principal desafío radica en que las decisiones se toman en tiempo real, mientras que su validación ocurre mucho después.

De hecho, antes de que la operación ocurra, ya estamos contrarreloj. Mientras el negocio avanza y ejecuta decisiones, la política de precios de transferencia debe estar implementada, probada y alineada. ¿Se aplicó correctamente? ¿Se ajustaron las condiciones? ¿Se documentaron los supuestos? En muchos casos, estas preguntas solo aparecen cuando la operación ya se ejecutó.

Por eso, la relevancia de los precios de transferencia en el día a día no es menor. Cada decisión operativa, la fijación de un precio, la definición de condiciones contractuales, la asignación de riesgos o la implementación de una política, genera un impacto que deberá ser explicado y defendido posteriormente. En ese sentido, la anticipación no es un ejercicio teórico, sino una necesidad práctica: lo que no se documenta en el momento adecuado, difícilmente puede reconstruirse después.

De allí que el verdadero valor no esté en el tiempo como una variable abstracta, sino en la gestión oportuna del análisis en distintos momentos clave:

Primero, antes de la operación, cuando se diseñan las transacciones y se definen las políticas. En esta etapa, la pregunta no es solo si el resultado será de mercado, sino si el sustento del análisis está suficientemente estructurado para sostenerse en el tiempo.

Luego, durante la ejecución, cuando las condiciones reales pueden distanciarse de lo inicialmente previsto. Aquí, la disciplina de seguimiento resulta crítica: ¿se están cumpliendo los supuestos?, ¿es necesario ajustar?, ¿se están dejando evidencias de las decisiones adoptadas?

Y finalmente, después de la operación, cuando el análisis se formaliza y se documenta. En ese punto, se exige evaluar si las condiciones pactadas fueron de mercado, pero no con cualquier referencia temporal, sino con la información disponible en ese momento preciso. No antes. No después. Este último aspecto cobra especial relevancia en el uso de comparables, las directrices de la OCDE, consistentes con la normativa local, exigen contemporaneidad en la información, sin embargo en la práctica esta se encuentra sujeta a rezagos, revisiones y limitaciones propias de los ciclos de reporte financiero. Así, el contribuyente se ve obligado a construir su análisis con la mejor información disponible en ese momento, aun cuando esta no sea perfecta.

Si consideramos el calendario fiscal, por ejemplo, para el ejercicio 2025, el análisis de precios de transferencia se prepara y presenta en 2026, específicamente en el mes de septiembre. Para ese momento, el contribuyente ya ha debido presentar su declaración de renta, en la cual se refleja el impacto del análisis. Sin embargo, la información financiera de comparables del mismo 2025 puede no estar disponible a la fecha del análisis efectuado.

Entonces, el dilema es evidente: se exige contemporaneidad, pero se opera con rezagos. En la práctica, esto obliga a hacer concesiones técnicas. Se utilizan datos del año anterior, se construyen rangos con información imperfecta y se documenta el análisis bajo esas limitaciones. El contribuyente cumple, presenta su estudio y respalda su posición. Pero el tiempo sigue avanzando.

Esta dificultad no se limita a la disponibilidad de información. Existe una tensión estructural en el sistema: quien revisa el análisis lo hace con información posterior y, en muchos casos, más completa que la disponible al momento de la decisión de ejecución de una operación. A lo largo del término de fiscalización, que en Colombia se extiende por cinco años para las entidades sujetas a este régimen, la DIAN se enfrenta a un análisis construido con información limitada en su momento, pero lo evalúa con un panorama informativo más amplio. En teoría, debería respetar el contexto temporal del contribuyente. En la práctica, no siempre ocurre así.

En este escenario, la anticipación cumple un papel determinante. No porque elimine el riesgo de controversia, sino porque traza una ruta de coherencia entre los distintos momentos del análisis. Permite evidenciar qué se sabía, qué se asumió y por qué se decidió de determinada manera. Y esto es particularmente relevante si se considera que los espacios de respuesta frente a la autoridad suelen ser limitados en tiempo y alcance.

Así, la defensa en precios de transferencia no se construye únicamente en la etapa de fiscalización. Se construye desde el momento en que se toma la decisión económica. Implica dejar trazabilidad, documentar supuestos y, sobre todo, gestionar el análisis como un proceso continuo, no como un cumplimiento aislado.

En última instancia, el desafío no es demostrar que el resultado es correcto en retrospectiva, sino que era razonable en su momento. Un precio puede parecer cuestionable con información posterior, pero haber sido plenamente consistente con las condiciones y datos disponibles al momento de la decisión. O, un análisis puede ser técnicamente correcto, pero indefendible si no se construyó con coherencia temporal. Y una fiscalización puede ser formalmente válida, pero cuestionable si desconoce el contexto en el que se tomó la decisión.

Por eso, más que hablar del “tiempo” como una variable rígida, es más preciso hablar de oportunidad y gestionabilidad. En un sistema donde muchas variables pueden ajustarse, márgenes, comparables, metodologías, lo que diferencia un análisis defendible de uno vulnerable es la capacidad de haber gestionado adecuadamente cada momento del proceso.

Así, el verdadero costo no es el paso del tiempo, sino la falta de preparación frente a él. En precios de transferencia, ese costo se traduce en la dificultad de explicar el pasado con la solidez que exige el presente.

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