Martes, 17 de febrero de 2015

Las escuchas telefónicas de Nisman, luego de años de investigación, lograron establecer un negocio obsceno entre funcionarios de Cristina y la inteligencia argentina, para entorpecer y redireccionar la investigación de dicho atentado, es decir había una comisión de la verdad que estaba previamente “arreglada”.

Todo esto para encubrir a los más peligrosos terroristas internacionales de Irán, según Nisman en entrevista en la cadena Argentina TN. Él contaba con todas las pruebas necesarias para incriminar a la presidenta Cristina, a su canciller, a varios funcionarios del gobierno, como miembros de la secretaria de inteligencia. 

El punto clave era un agente diplomático que se encargó de negociar toda la estrategia, de desvirtuar la realidad del atentado terrorista de 1994, o mejor habría sido el encargado del atentado. Según el fiscal asesinado fue el exagregado cultural de Irán en Argentina. Este sujeto al parecer todo lo arreglaba con el secretario de negocios del gobierno de Cristina.  

Los objetivos eran para hacer acercamientos geopolíticos del cono sur con Irán, el encubrimiento de los responsables del atentado terrorista venía desde la casa de gobierno, todo porque existía una línea de relaciones exteriores definida y unos intereses que podrían verse obstruidos por cuenta de contar la verdad del cruel atentado terrorista.

El caso toma tanta relevancia que existían acuerdos secretos para tumbar de alguna manera las circulares rojas entre ambos países, por cooperación mutua, todo gira a los intereses de un país quebrado con un escalofriante incremento de su deuda externa y con un gobierno populista. 

Para el fiscal Nisman, quien fue encontrado muerto el 18 de enero en su apartamento de un disparo en su cabeza, extrañamente las pruebas de absorción atómica en sus manos no arrojaron positivo, es decir el nunca disparó el arma, las pesquisas también arrojaron la existencia del ADN de una tercera persona que tuvo en su poder el arma, Nisman denunció en su momento la posibilidad de ser asesinado por cuenta de este asunto. 

Para él era obsceno que se llegara a acuerdos de impunidad y protección del terrorismo por parte del gobierno, todo por intereses oscuros y vulgares de una de las socias de Chávez – Maduro en la región.

Mientras esto pasa en Argentina, en Colombia sale un expresidente, Cesar Gaviria, que en su gobierno quebró no solo a los empresarios, sino también al Estado,  a dar anuncios como si fuera un prohombre y científico jurídico, equiparando a las fuerzas legítimas al amparo de la Constitución y la ley, con la banda narcoterrorista Farc.

A este expresidente no solo le parece fenomenal que haya que darle total impunidad  a las Farc, también considera que los activos de esa organización ilegal deben ser purificados, pero lo más absurdo de todo es pretender hacer atractiva su rocambolesca idea queriendo comprometer a empresarios y militares, señor eso no es justicia transicional.