Martes, 31 de marzo de 2015

Las críticas e insultos a la propuesta del Estado de Opinión no se hicieron esperar, todo contradictor de las tesis del presidente Uribe, encontró en medio de la polémica una excusa más para atacar las obras de gobierno del único presidente que en la historia republicana marco un hito importante, eso era como pescar en rio revuelto; argumentos con desparpajo no se hicieron esperar, como: la falta de educación de la mayoría de la población, la afectación de los frenos y contra pesos de la democracia, y el papel irremediable de los medios de comunicación; lamentablemente nunca se le contó a la gente la bondad y necesidad de tal Estado.

Hoy en día cerca de pasados 7 largos años de la polémica del Estado de Opinión, sus postulados y paradigmas cobran vital vigencia, y por qué no decirlo necesidad extrema; hoy nuestro régimen político presidencial trata de arrebatarnos por manos del gobernante la posibilidad de un estado próspero y eficiente, a cambio de un estado fallido, pobre y quebrado, por cuenta de la instalación de “la pista de aterrizaje” al socialismo del siglo XXI, en otros términos al castro chavismo, atrás queda un dólar a 1.700 u 800; en medio de asuntos tan importantes como la paz, ceses bilaterales, administración de justicia en un Estado de Opinión la cosa seria de otra manera.

Las perspectivas de un Estado de Opinión nunca permitirían que un gobernante desarrollara sus caprichos y deseos, inclusive por encima de la ley, nunca se desarrollaría tampoco interpretaciones a la ley amañadas, porque sencillamente siempre estaría por encima de ello la aprobación de la opinión; hoy desde La Habana se busca desprestigiar la justicia, y encontrar un chivo expiatorio perfecto al que nunca le querrán dar el beneficio constitucional del debido proceso y la presunción de inocencia, sencillamente porque su silla la necesitan para complacer los caprichos de La Habana, buscan la cooptación de una corte en el Estado de derecho.

Las trampas están al orden del día, el pacto entre las élites que hacen todo tipo de “trueques” en La Habana, no tiene nada diferente a la no desmovilización, cero desarme, cero reparación a víctimas, y mucha impunidad; como hoy la opinión es consciente de la gran trampa, y se avecinan unas elecciones en donde el beneficio de la opinión lo lleva quien habla con toda la verdad, nace otra nociva interpretación de la ley, otro capricho del gobernante, nada más y nada menos que el mecanismo para apañar las elecciones venideras, acabar por decreto la ley de garantías que permitiría aumentar el gasto en plena contienda electoral, eso en un Estado de Opinión generaría total reprobación.