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Martes, 7 de julio de 2015

Es por ello que en los cinco años de acercamientos y negociaciones con las Farc, desde la nota de intenciones que menciono el terrorista Losada, “en donde el presidente Santos les manifiesta que examinados algunos puntos no ve nada que no se pueda negociar”, esta nota es de septiembre de 2010, por primera vez el gobierno deja el proceso a merced de las Farc única y exclusivamente, porque en las últimas encuestas al proceso no le fue nada bien, por lo cual de manera estratégica en la mesa de negociaciones sientan un mensaje de ultimátum, lamentablemente no hay coherencia en ello hablando desde el plano táctico y jurídico.

Como no existe tal coherencia, para las Farc esos mensajes de ultimátum no son más que una bravuconada, previa a abordar temas demasiado sensibles en el proceso, tales como mecanismos de reparación a las víctimas, justicia transicional interna, y mecanismos de blindaje jurídico ante la justicia internacional, como ya es sabido no existe certeza de los fondos que servirían de fuente para reparar víctimas, al parecer toda esa cadena de muerte y responsabilidades se le quiere endilgar al Estado, por ello luego de despejado el camino de esta “crisis” al interior del proceso las Farc muy seguramente indicaran que seguirán en la mesa con algunas reservas.

Esa majadería no vendrá sola, al analizar la entrevista que dio el jefe del equipo negociador a Juan Gossain, este deja una puerta abierta muy grave que evidenciaría la rendición del Estado al terrorismo, la rendición de 47 millones de colombianos a 14 mil hombres y mujeres que buscan desestabilizar el país, pues de la Calle expresa que “el gobierno si estaría de acuerdo a un cese bilateral al fuego antes de la firma del acuerdo final, en la medida en que sea serio, bilateral, definitivo y verificable”, eso quiere decir también que hay grandes avances en posibles lugares de concentración para las Farc.

Esa tarea estaría a cargo de la subcomisión del fin del “conflicto”, las cuales podrían estar entre cuatro o cinco zonas, para la concentración de personal sin entrega de armas, y con verificación internacional, este último punto cobra total importancia dado que en virtud de plenas garantías a la luz de la carta política, esa verificación debe estar en cabeza de la Organización de Naciones Unidas, sin perjuicio que otras acompañen tal verificación, pues no solo se busca concentrar a las Farc y verificar que no estén delinquiendo, sino también garantizarle a la población en general que de materializarse la concentración de milicianos de las Farc, no habrá peligro alguno en que afloren fenómenos delictivos como los que se vivió en el fallido proceso de paz en el caguan.

Corolario: la señora ministra de educación Parody, debería ser más juiciosa, menos diáfana y razonar si según ella la paz con los paramilitares fue entre “amigos”, y allí existió la para-política, ¿porque con mayor razón entre enemigos no existe la Farc-política?