Martes, 10 de marzo de 2015

No en vano cae el escándalo del abogado Víctor Pacheco, quien asegura que el magistrado Jorge Pretelt le solicito una millonaria suma, a cambio de interceder o promover el sentido del fallo en la revisión de la tutela que instauro Fidupetrol, en donde estaba en juego la suma superior a $24.000 millones de pesos; en lo que a mí respecto la imagen impoluta que muchos buscan mostrar no existe, los rumores o “comentarios de pasillo” eran que para que una tutela fuera seleccionada en sala de revisión había que pagar sumas millonarias, desde que tuve oportunidad de escuchar a un “abogado” tal vulgaridad la imagen del Tribunal Constitucional se fue al alcantarillado de Bogotá.

La Corte que se jactaba de ser apolítica y estar lejos de debates partidistas e ideológicos es un total fraude, vale aclarar que tal imagen y desprestigio se dio mucho antes de la llegada del magistrado Jorge Pretelt, y tal circunstancia tuve oportunidad de corroborarla por cuenta del ejercicio profesional en donde me encontré, con el más vergonzoso, frondio, abominable y obsceno uso de las facultades de la Corte para hacerle quite a una sentencia judicial de otra alta Corte, en donde no estaban en juego los intereses de un particular sino los recursos de todos los colombianos, y ¿saben que paso ahí? Nadie pero absolutamente nadie dijo nada.

Los problemas de la justicia son infinitos, eso que vemos en Bogotá en “las altas esferas” no es nada, vaya y mire algo cotidiano en procesos de ejecución en la región, en donde jueces del circuito hacen con la seguridad jurídica lo que les viene en gana, no en vano la confianza en la justicia y el afán de otros por terminar de desprestigiarla con escándalos, máxime con asuntos complejos para el país como la paz, en donde la corte no ha sido del todo regalada con el Gobierno de turno, pero tampoco tan vertical con los derechos fundamentales de todos los colombianos, a alguien le sale mucho más barato desprestigiar que enderezar. 

La Corte está recibiendo de su misma medicina, quizás salió más mediática que el Congreso y más política que cualquier otra corporación, frente a la renuncia de Pretelt no es la salida, prima la presunción de inocencia, no buscan desprestigiarlo a él sino a todo el estamento judicial, frente a la revisión de fallos que generen inquietud: considero que se debe empezar por aquel que anuló la sentencia que condena a Mauricio Cárdenas hoy ministro de hacienda, por el caso Dragacol, extrañamente la Corte Constitucional anuló el fallo del Consejo de Estado solo en la vinculación de este personaje, para entonces Jorge Pretelt no era magistrado. ¿Lo revisamos? 

Entre paréntesis: al exmagistrado, Nilson Pinilla quien dice que Pretelt es un político de, se le olvida las visitas que el hizo al directorio nacional conservador pidiendo “pista” para ser magistrado de la corte constitucional en representación del glorioso.