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Martes, 17 de marzo de 2015

Dicha afirmación genera posiciones radicales que atacan de manera vehemente lo dicho por el abogado, De La Espriella, sin embargo llama la atención que algunos de esos radicales sean abogados, que por encima del ciudadano de a pie deberían tener claridad sobre las diferencias sustanciales entre derecho, ética y moral. Aunque algunos no lo entiendan o no lo crean, no son lo mismo.

En efecto, que algo no sea ético, no quiere decir que deba ser sancionado por el derecho, o que algo no se ajuste al concepto de moral no deriva obligatoriamente en una norma que prohiba o sancione dicha conducta. Casos en donde la ética, la moral y el derecho interactúan son el pan de cada día.

Para lograr entender el alcance de la afirmación hecha por el abogado De La Espriella, a quien dicho sea de paso no pretendo defender, lo primero es diferenciar el alcance de los conceptos de ética, moral y derecho.

Hay quienes dicen que ética y moral son lo mismo, afirmación que no es acertada toda vez que ambos conceptos tienen órbitas diferente, aquella órbita en lo social y ésta en lo personal. 

La ética influye en las normas de conducta sociales. Es ético que alguien consuma carne toda vez que con su conducta no incumple ninguna norma social.

Por otro lado, la moral tiene influencia en las normas personales de conducta, por lo que para una sociedad puede ser ético la caza de animales para consumo, mientras que para unos individuos de esa misma sociedad, esa práctica atenta contra la libertad de los animales.

Así pues, mientras que la moral constituye un marco básico de conducta personal, es decir, lo que es correcto o no. La ética supone un conjunto de directrices que definen las prácticas aceptadas. Ahora bien, el derecho de manera simple se define como el conjunto de normas de obligatorio cumplimiento que regulan la vida en sociedad.

Sobre la base de lo anterior tenemos que el derecho se traduce en un conjunto de normas obligatorias que regulan la vida en sociedad, mientras que la ética es un conjunto de normas de conducta personal y la moral un código de conductas sociales cuyo incumplimiento no acarrea sanción alguna, lo que sí ocurre con el derecho.

Nadie afirma que las personas no deban, en el devenir de sus actuaciones profesionales, actuar sin contrariar la moral y la ética, pero esto es muy diferente a concluir que ética y derecho son lo mismo.

Si el magistrado Pretelt se reunió en su apartamento con el abogado Pacheco, esto corresponde a una falta a la ética y a la moral, toda vez que un magistrado nada tiene que hacer reunido con personas que tengan intereses directos o indirectos en asuntos de su conocimiento, pero si bien su actuar es contrario a la ética y a la moral, este no es sancionado por el derecho, pero si por otra parte se prueba que exigió el pago de una suma de dinero a efectos de intervenir en favor de Fidupetrol, estaríamos frente a una conducta típica y antijurídica conocida como concusión, por lo que ya estamos en la órbita del derecho.

Los problemas colectivos que tocan la conciencia de cada individuo se vuelven sumamente difíciles de solucionar, especialmente cuando existen distintas posturas al respecto y el derecho lo que busca es establecer un marco legislativo que satisfaga a las mayorías. 

Para algunos miembros de la sociedad el aborto es inmoral, para algunos otros, practicarlo va en contra de la ética, por lo que dicho conflicto se resuelve dentro de la órbita del derecho, prohibiéndolo, pero sobre la base de cuatro estrictas excepciones.

La norma jurídica en la mayor parte de las veces tiene su fundamento en las normas morales o éticas, siempre tras las disposiciones de carácter legal se ha puesto de manifiesto la influencia de la norma moral o ética, las cuales han ejercido y seguirán ejerciendo su influencia en la norma jurídica, por lo que la norma ética cuando se vuelve norma jurídica, deja de hacer parte de ese ordenamiento, para hacer parte del derecho. 

Luego si bien el derecho tiene su fundamento en la ética y la moral, no podemos afirmar que nada tiene que ver el uno con el otro, pero tampoco podemos afirmar que son lo mismo.