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lunes, 13 de julio de 2020

Recientemente la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) produjo una decisión administrativa de alta trascendencia, consistente en la imposición de una multa por más de $18.000 millones a la Federación Colombiana de Fútbol, a otras empresas y a varias personas naturales, por violar el régimen legal de la libre competencia.

La razón: nada menos que la cartelización en la comercialización de la boletería para los partidos de futbol de la selección Colombia en las eliminatorias al Mundial Rusia 2018.

Teniendo como soporte en la información allegada por la empresa Ticketshop en calidad de agente delator, la autoridad encontró que los investigados concibieron y ejecutaron un plan para manipular el proceso de contratación en favor de la empresa delatora y “desviar masivamente boletaría con fines de reventa a sobre precio hasta por 350% de su valor” (tomado del comunicado de prensa oficial www.sic.gov.co).

Así, los intervinientes en la conducta contraria a la competencia, simularon una licitación para asegurar que el contrato fuera asignado a la empresa Ticketshop, y luego pusieron en marcha un esquema para generar mayores ganancias por vía de reventa de boletas, a costa de los consumidores. Como parte del sistema elaborado para conseguir su objetivo, se utilizaron mecanismos como la entrega anticipada de información privilegiada que le permitió al licitante cartelizado conocer la oferta de los demás concursantes y ajustar la suya propia para optimizar el resultado.

En ese sentido, y una vez los cartelistas aseguraron la adjudicación del contrato de boletería, “Ticketshop y Ticket Ya suscribieron un contrato de cuentas en participación con el propósito de ocultar la dinámica ilegal que implementaron para el desvío masivo de boletería” (boletín de prensa SIC).

Una vez más la SIC, con apoyo en el programa de delación, logra desmantelar un cartel y defender la libre competencia, lo cual merece todo el respaldo y reconocimiento por la gestión adelantada.

Vale recordar que no es la primera vez que el tema de la venta de boletas para los partidos de eliminatoria de los mundiales de futbol es objeto de investigación y sanción desde la óptica de la libre competencia. Más allá del escándalo del Fifa  Gate que tiene mayores honduras y que trasciende las fronteras nacionales, en el ámbito nacional en 2010 se dio también un caso que me correspondió fallar cuando estaba actuando en calidad de Superintendente. En dicha ocasión se investigó a la empresa Ossa y Asociados, empresa que había resultado ganadora de la licitación adelantada por la Federación Colombiana de Fútbol para venta de las boletas para las eliminatorias para el Mundial Sudáfrica 2010, por haber empaquetado la venta de ciertos partidos (como el partido Colombia - Brasil), con otros partidos de menor interés, como el partido Colombia - Venezuela. Así, se determinó que este intermediario, en su condición de productor y comercializador exclusivo de las boletas, había abusado de su posición monopólica, al condicionar y subordinar la venta de las boletas de ingreso a varios partidos de alta demanda a la compra de abonos o paquetes que incluían la adquisición de otros partidos diferentes que constituían mercados de producto diferentes.

El sistema adoptado por el comercializador generó una restricción indebida e injustificada para los consumidores no solo respecto de los eventos como tal, sino además frente a la posibilidad de acceder a ciertas tribunas del estadio, puesto que el modelo ocasionaba que, por fuera de los abonos, no quedará boletería disponible para ciertos partidos en ciertas tribunas. Vale señalar que la decisión dejó en claro que la autoridad no reprochaba per se el uso del sistema de abonos para la venta de boletería en espectáculos públicos.