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jueves, 30 de mayo de 2024

Adam Smith, en su libro “La riqueza de las Naciones”, estableció que el patrimonio pocas veces permanecía en las manos de la misma familia por un tiempo considerable. Esta columna trae cinco recomendaciones para desvirtuar ese presagio y lograr consolidar y preservar un patrimonio trans-generacional.

Las cinco recomendaciones son las siguientes:
Crear un vehículo jurídico internacional propietario de la riqueza, como lo es un Trust o una Fundación de Interés Privado. Con este, se protege el patrimonio de los riesgos internos y externos que pueden llevar a su atomización, se mitigan riesgos provenientes de divorcios, conflictos familiares, sucesiones difíciles, impuestos múltiples por transferencias patrimoniales y pérdidas de oportunidad por ausencia de entendimiento y gobierno corporativo familiar.

Crear un sistema de gobernanza familiar, en donde quede claro cómo se adoptan y ejecutan las decisiones dentro de la familia. Este sistema debe partir de un gran acuerdo familiar sobre valores, principios y vocación familiar, el cual se denominará Protocolo de Familia. A su vez, este Protocolo se comunicará con los sistemas de gobierno corporativo de las compañías operativas y de inversión familiar a través de sus disposiciones estatutarias y de acuerdos de accionistas, los cuales lo harán
vinculante y sancionarán su inobservancia.

Crear una política familiar de inversiones (“Investment Policy Statement” o “ISP”), la cuál configurará la carta de navegación financiera de la familia en todo momento y especialmente en tiempos difíciles (como por ejemplo la pandemia del Covid19). Este IPS contendrá las políticas de inversión, los objetivos de retorno, los riesgos tolerables, la selección de tipos de activos para invertir (“asset class selection”), las restricciones expresas en materia de inversiones, los procesos de selección de los gestores de activos (“asset managers”) y los ejercicios de simulación y desempeño esperado.

Deberá revisarse y ajustarse cada año, según el nivel de educación financiera de la familia, el entorno macro-económico y geo-político, entre otros factores. Crear un sistema de auto-generación patrimonial basado en rentas pasivas. Un ejemplo de esto (entre muchos otros) es utilizar los seguros de vida de la familia como modelo arquitectónico de crecimiento patrimonial. Si todos los miembros de la familia toman un seguro de vida con determinadas características, estarán comprando (con
un descuento significativo) recursos que aún no tienen pero que, cumplido un plazo, tendrán. Si la mitad de las indemnizaciones se reinvierten en el vehículo de gestión patrimonial y la otra mitad se destinan a generar liquidez para los miembros de la familia inmediata del fallecido, se cumplirá -simultáneamente- el propósito de incrementar la masa patrimonial familiar y solucionar los requerimientos de liquidez de sus miembros.

Crear un sistema de filantropía familiar. Este debe ser identificado en el Protocolo de Familia y debe ser afín con el legado que la familia quiere dejar. Si en la construcción del Protocolo la familia quiso tener como legado familiar, por ejemplo, el fomento del emprendimiento, la educación, la salud pública, o la conservación del medio ambiente, entonces su sistema de filantropía debe ir encaminado a consolidar ese legado. Así pues, tanto a nivel familiar como a nivel societario y corporativo, las donaciones y
contribuciones (en tiempo, dinero o especie) deben ir encaminadas a honrar ese legado familiar.

*Juan Esteban Sanín Gómez, socio de Mazars Colombia