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OPINIÓN

Panorama laboral con el nuevo gobierno: oportunidades para el crecimiento y la formalización

17 de septiembre de 2026

María Camila Ortiz

Gerente de servicios legales en Kpmg Law
Canal de noticias de Asuntos Legales

El inicio del nuevo gobierno marca un hito en la orientación de la política laboral colombiana. Aunque el país viene de un período marcado por una fuerte expansión regulatoria y por el fortalecimiento de diversos mecanismos de protección de los trabajadores, las primeras señales de la nueva administración sugieren una apuesta por la seguridad jurídica, la generación de empleo formal y una mayor flexibilidad para la actividad empresarial.

El programa de gobierno plantea una visión económica basada en la libre empresa, la atracción de inversión nacional y extranjera y la eliminación de barreras que, a juicio del nuevo gobierno, han limitado la competitividad del país. Dentro de sus propuestas se destacan los incentivos para las empresas que generen empleo formal, el fortalecimiento de zonas económicas especiales, la simplificación regulatoria y la promoción de sectores estratégicos capaces de dinamizar el mercado laboral. Asimismo, se proyecta la creación de tres millones de nuevos empleos durante el cuatrienio como resultado del crecimiento económico y el aumento de la inversión.

Desde una perspectiva laboral, este enfoque podría traducirse en un cambio de orientación: pasar de un modelo centrado principalmente en la regulación de las relaciones de trabajo a uno que privilegie la creación de condiciones para que las empresas inviertan, crezcan y, como consecuencia, generen más empleo formal. Este nuevo modelo se fundamenta en que el trabajo digno no depende exclusivamente de mayores cargas regulatorias, sino también de un entorno empresarial estable, competitivo y con mayor seguridad jurídica.

En esa línea, una de las decisiones más representativas de las primeras semanas del nuevo gobierno fue la expedición de la Resolución 2708 de 2026 por parte del Ministerio del Trabajo, mediante la cual se derogaron once circulares expedidas por la administración anterior. Según explicó la cartera laboral, la medida obedeció a un proceso de depuración normativa orientado a fortalecer la seguridad jurídica y evitar que circulares administrativas fueran utilizadas como fuente autónoma para imponer obligaciones, procedimientos o sanciones sin respaldo legal expreso.

Lo relevante de esta decisión es que no implicó la eliminación de derechos laborales. Por el contrario, el propio Ministerio aclaró que continúan plenamente vigentes las normas legales relacionadas con jornada laboral, trabajo suplementario, estabilidad laboral reforzada, libertad sindical, negociación colectiva y demás garantías de los trabajadores. La diferencia radica en que dichas materias volverán a estar regidas principalmente por la ley, los reglamentos y la jurisprudencia, honrando el principio de legalidad y reduciendo la inseguridad jurídica generada por una eventual extralimitación de funciones.

Desde la óptica empresarial, este mensaje resulta positivo. La estabilidad normativa y la seguridad jurídica sobre las fuentes de las obligaciones laborales constituyen factores esenciales para la toma de decisiones de inversión, contratación y expansión. Un entorno regulatorio más predecible disminuye los riesgos de cumplimiento y facilita la generación de empleo formal, especialmente en sectores intensivos en mano de obra.

Finalmente, esta apuesta por la seguridad jurídica no parece limitarse al ámbito estrictamente laboral, sino que también se proyecta sobre el sistema de protección social. En materia pensional, el debate adquiere especial relevancia tras la reciente decisión de la Corte Constitucional de mantener en pie la estructura central de la Ley 2381 de 2024 y permitir su entrada en vigencia a partir del 1 de abril de 2027, una vez surtidos los trámites de subsanación ordenados por el alto tribunal.

En ese contexto, habrá que observar si el nuevo gobierno impulsa ajustes o incluso una eventual contrarreforma al modelo diseñado por la Ley 2381. Dentro de las propuestas anunciadas se destaca el blindaje constitucional de los ahorros pensionales de los trabajadores, con el propósito de garantizar que los recursos destinados a financiar las pensiones conserven ese fin específico y no puedan ser utilizados para otros objetivos. La iniciativa se enmarca en una visión que busca fortalecer la confianza de los afiliados en el sistema y reforzar el vínculo entre trabajo, cotización y protección para la vejez.

Así, tanto en el ámbito laboral como en el pensional, las primeras señales de la nueva administración reflejan una apuesta por la estabilidad de las reglas de juego, la confianza de los ciudadanos y la promoción de condiciones que favorezcan la inversión, el empleo formal y la sostenibilidad de la protección social.

En suma, el nuevo gobierno abre una ventana de oportunidad para avanzar hacia un modelo laboral que busque conciliar la protección de los trabajadores con una mayor competitividad empresarial. Las primeras decisiones adoptadas sugieren una apuesta por la simplificación regulatoria, la seguridad jurídica y la generación de empleo formal como motores del crecimiento económico. El reto para la comunidad jurídica, las empresas y los trabajadores será acompañar este proceso de transformación, contribuyendo a que la flexibilidad, la inversión y la protección social se integren de manera equilibrada en la construcción de un mercado laboral más dinámico, formal y sostenible.

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