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Lol Kandelaft viernes, 18 de diciembre de 2015

Con ocasión en la COP21, es el momento ideal para reflexionar sobre las repercusiones del sistema de protección de la propiedad industrial sobre la posibilidad de lograr un desarrollo sostenible a nivel mundial. 

Si bien los derechos de propiedad intelectual no se mencionaron en el primer acuerdo universal sobre el clima firmado el pasado 12 de diciembre por los 195 países de la conferencia de la ONU, la cuestión fue central en varios debates, y en particular durante la exposición “Solutions COP21” organizado en asociación con el INPI, entidad encargada de la protección de la propiedad industrial en Francia. 

¿Son el desarrollo sostenible y la propiedad intelectual antagonistas?

La propiedad intelectual y el desarrollo sostenible son dos mundos que a menudo se ignoran o se cruzan con sospecha. No obstante, patentes y marcas pueden usarse de manera eficaz para optimizar o incluso permitir transferencias de tecnología, habilitando el acceso a tecnologías limpias a los países en desarrollo. Los derechos de propiedad industrial no son solamente  instrumentos de protección de un monopolio, son indispensables a la difusión de la innovación, en beneficio de la transición ecológica. 

Si la función principal de la propiedad intelectual es la de garantizar la rentabilidad de una inversión en investigación y desarrollo, mediante relaciones comerciales, su contraparte es en realidad la de garantizar la difusión de la información protegida. Permite entonces detectar las mejores innovaciones y aplicarlas a nivel mundial. 

¿De qué manera puede la propiedad industrial incentivar, promover y apoyar el desarrollo sostenible?

Existen varias iniciativas para la promoción del desarrollo sostenible. A nivel internacional, el programa WipoGreen consiste en una plataforma creada por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), cuyo objetivo es agilizar el desarrollo e implantación de tecnologías ecológicas, poniendo en contacto a proveedores de tecnología y servicios con actores necesitando soluciones innovadoras para resolver problemas ambientales. En los últimos años, varias oficinas de propiedad industrial y otras entidades han favorecido el desarrollo sostenible mediante el reconocimiento y otorgamiento de recompensas para el desarrollo de innovaciones ecológicas. 

Las invenciones ecológicas forman, sin duda, una de las líneas a seguir para lograr la baja de emisiones de dióxido de carbono, y sistemas simplificados y acelerados de protección, se han implementado para darles prioridad. Las solicitudes de patentes relacionadas con tecnologías verdes son examinadas con prioridad en varios países, como los Estados Unidos, Reino Unido, Corea, Japón y Australia. 

A nivel privado, el grupo Eco-Patent Commons, fundado por las multinacionales Sony, Nokia, IBM y Pitney Bowes, implementó un programa para el intercambio y uso de patentes ambientalmente responsables entre los participantes, una estrategia que tiene como objetivo principal una mejor evolución y fácil acceso a las nuevas tecnologías.

Ese tipo de iniciativas son para destacar, cuando existe una necesidad de cooperación global, que no debe limitarse por la diversidad de sectores, por fronteras internacionales, ni tener en cuenta la diferencia entre países en desarrollo y los ya desarrollados.
 

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