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Ricardo Gaitán miércoles, 13 de noviembre de 2013

La aparición de las grandes superficies dio lugar al desarrollo de una nueva industria, dedicada al diseño y producción de estos elementos. Entre los materiales que se utilizaron para su producción sobresalen el cartón y el papel, debido a la facilidad de estos para almacenar y etiquetar. El siglo XX también vio nacer el plástico, resina sintética que rápidamente se extendió.

Actualmente, la mayoría de los productos que consumimos vienen empacados, lo que da al consumidor garantía de calidad, información del contenido, tablas de composición y protección del producto. Continuamos en esta edición con la sexta parte del tema: las 4E.

 

¿Qué consideraciones se deben tener en cuenta para diseñar un envase?

La conveniencia de uso es uno de los aspectos del envase que cada día toma más importancia para la sociedad, razón por la cual su diseño debe tener ciertas consideraciones que faciliten el uso o consumo del producto. Entre las principales tenemos:

1.) Conservación de la higiene, los nutrimentos, lo sabores y los olores.

2.) Protección del contenido contra efectos del ambiente externo (por ejemplo descomposición).

3.) Protección del ambiente contra efectos del contenido (por ejemplo productos peligrosos).

Otras consideraciones no menos importantes están dadas por la funcionalidad producto/envase, la disponibilidad de productos para el consumidor y la disminución de desperdicios.

La función de comunicación, dada por la Etiqueta, es un aspecto importante que tiene que ver con la información y uso, disposición adecuada del mismo y de su contenedor, datos específicos de nutrición y la información requerida legalmente como es la identificación del fabricante y del distribuidor.

 

¿Qué es un envase compuesto y para que tipo de productos se utiliza?

La utilización de dos o más de los materiales da origen a los llamados envases compuestos (complejos). Los principales son los de tipo laminado, elaborados con materiales como el papel o cartón, resinas poliméricas y hojas de aluminio. Con estos materiales se producen envases flexibles (como bolsas y envolturas para chocolates), semirígidos (como “cartones” para la leche y jugos) y rígidos (como “latas plásticas” para platillos precocinados, con estabilidad de anaquel total sin necesidad de refrigeración.

 

¿Por el tipo de material, cómo se clasifican? 

Los envases están clasificados en flexibles, rígidos y semi-rígidos. Los envases flexibles están fabricados a base de películas plásticas, papel, hojas de aluminio, laminaciones, u otros, que se deforman con el manipuleo o el uso. Este tipo de envase no resiste producto estibado.

Los envases rígidos tienen una forma definida que no se puede alterar, su inflexibilidad da oportunidad a estibar productos sobre él mismo sin sufrir daños. Los envases semi-rígidos tienen una menor resistencia a la compresión que  los envases rígidos, pero posee una característica muy particular: bajo presiones de compresión, su aspecto puede ser similar a la de los envases rígidos.

 

¿Qué papel juega el envase en productos potencialmente peligrosos?

Los envases protegen los contenidos de factores externos que pueden dañar el producto. De igual forma, un envase puede cumplir una función doble como es la de proteger al medio ambiente en contra de los impactos del producto. Este aspecto involucra elementos tan diversos como el empacado de productos perjudiciales, tóxicos o con algún grado de peligro como los combustibles, las grasas o lubricantes, que deben ser transportados a lugares remotos ya sea por tierra, mar o aire; hasta un envase para aspirinas u otro tipo sustancias que no pueden ni deben ser manipulados por infantes.

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