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Laura Vita Mesa - lvita@larepublica.com.co sábado, 28 de noviembre de 2020

Diego Muñoz, socio de Muñoz Tamayo & Asociados y único mencionado por Best Lawyers en la práctica de inversiones, hizo un balance del panorama de competitividad

Uno de los grandes retos que enfrenta Colombia en este momento es mejorar y demostrar su competitividad frente a otros países de la región para atraer la mayor cantidad inversión extranjera posible, teniendo en cuenta que ese factor puede dar un impulso determinante para la reactivación económica pospandemia.

Diego Muñoz, quien además de ser el socio fundador de Muñoz Tamayo & Asociados (MTA) fue el único abogado mencionado por la publicación internacional Best Lawyers en la práctica de inversiones, habló sobre la visión que tienen los inversionistas de Colombia y explicó cuál es el panorama que podemos esperar para el próximo año.

¿Qué abarca la práctica de inversiones?

Es transversal a la mayoría de áreas del derecho porque pasa por la inversión extranjera, la llegada de capitales del exterior y temas relacionados con fondos de inversión que invierten en infraestructura y financiación, entre otros.

Pero inversión no es solamente traerlos, sino también acompañarlos y asesorarlos en todo lo que requieran acá. Es decir, no es solo ayudarlos a que lleguen bien, sino también a manejar bien sus inversiones mientras están en el país y también a liquidar y salir bien cuando sea el caso.

¿Las medidas que se tomaron durante la pandemia incentivaron o desincentivaron la llegada de inversionistas?

Las medidas como tal no la han desincentivado, pero el ambiente de cautela que adoptó todo el mundo por la pandemia llevó, por ejemplo, a que muchas empresas que tenían planes de expansión en la región se frenaran. La muestra del freno que hubo es, por ejemplo, la caída en el número de operaciones de M&A, pero no por las medidas, sino por las circunstancias.

¿Las medidas que se han anunciado para la reactivación económica pueden tener un impacto positivo en la llegada de nuevos inversionistas?

Las medidas algo podrán ayudar, los planes que se han planteado de fuerte inversión pública y estímulos en los proyectos de infraestructura e inversión, así como las privatizaciones que se dice que pueden venir, todo eso son elementos que promueven y atraen la inversión.

LOS CONTRASTES

  • Antonio Rojas MayolAsociado en Muñoz Tamayo & Asociados

    “La infraestructura será fundamental para la reactivación y tendrá como reto que el Gobiernos Nacional y los locales logren agilizar la contratación sin disminuir la calidad en la estructuración de los proyectos”.

Sin embargo, hay elementos que trascienden la capacidad de acción del gobierno, que le son exógenos y no están en sus manos, como el contexto de crisis económica mundial y las peleas políticas.

¿Cuál es el impacto, en este campo, de la polarización?

Lo más preocupante es nuestra polarización intestina y las peleas políticas. Cuando los inversionistas analizan el país de manera desapasionada ven un mercado de 50 millones de personas, una economía mediana con una clase media emergente, una pujanza en general y una capacidad adquisitiva grande. Este año aumentó el desempleo, pero el rebote ha sido interesante y se habla de un crecimiento de -8% que sin embargo parece que va a ser el más bajo de América Latina.

Me asusta un poco que el próximo año entraremos en forma en las campañas electorales, va a ser un año económicamente muy difícil, marcado por un desempleo alto, y eso es caldo de cultivo para un gobierno populista, que no sería estimulante para la inversión extranjera.

¿Cómo estamos, en materia de competitividad, frente al resto de América Latina?

Si miras el vecindario: Venezuela está enredado; Ecuador, regular; en Perú, hay una inestabilidad absurda; Chile, que era nuestra Suiza, ahora con el tema de la nueva constituyente tendrá dos años de incertidumbre; Argentina está muy complicado; y Brasil va muy bien en cuanto a actividad, a pesar de que tiene problemas sociales.

Lo que no tiene eso de bueno es que si México y Brasil no están jalando inversión, el resto del mundo ve América Latina como inactiva, y eso nos va a afectar. Esto le impone a Colombia un reto más grande, distinguirse y mostrar que somos el niño diferente para bien.

Ahora, estamos mejor que los vecinos, pero también hay que ver que los inversionistas no ven solo América Latina, sino también regiones como el sudeste asiático o el norte de África. En un mundo donde compites por los recursos limitados de inversión, ser el mejor del barrio no necesariamente es determinante.

¿Qué nos hace falta para ser más competitivos en ese panorama?

Hay dos elementos fundamentales. El primero es la infraestructura, y lo digo en el sentido amplio de transporte y costo de energía. Los centros de producción están lejos de los puertos principales, y si se quiere que la exportación tenga más componente de manufactura industrial y no solo productos básicos, que también dependen de infraestructura, este es un tema crítico. Además, el costo de electricidad también es relativamente alto.

Lo otro que diría es que las tasas impositivas en Colombia todavía son m uy altas, y ahí tenemos una desventaja grande.

¿En resumen, el escenario de Colombia es favorable de cara al futuro?

Veo un panorama optimista con pronóstico reservado. Ojalá el Metro de Bogotá y los Regiotram inicien pronto, y así como los US$15.000 de las líneas de crédito del FMI, que empiecen a entrar, porque pueden permear con liquidez la economía. Entonces, si logramos no enredarnos en las peleas polarizantes y concentrarnos en todas las oportunidades que hay, el escenario puede ser optimista.

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