¿Qué límites legales existen para las reseñas de productos que hacen los influencers?
Un “mal comentario” de un creador puede violar la Ley 1480
02 de marzo de 2026
Al momento de probar un producto, usted como consumidor tiene derecho a opinar sobre este: si no le gustó, si no era lo que esperaba o simplemente si este no logró cubrir sus necesidades. Sin embargo, existe una diferencia entre criticar un producto y calumniar su obra.
Al igual que cualquier ciudadano, los creadores de contenido están respaldados por su derecho a la libre expresión. Según el artículo 20 de la Constitución Política, toda persona tiene garantizada la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación. Sin embargo, este derecho no es absoluto, y termina cuando se vulneran potestades de terceros.

Leyes para creadores de contenido “influencers” y marcas
Los “influencers” alcanzan su relevancia gracias a los contenidos que generan y comparten mediante sus redes sociales, o la de una entidad aliada. Además del movimiento que generan a través de sus plataformas digitales, los creadores logran monetizar con el patrocinio que le hacen a marcas, el cual es solicitado por las mismas empresas que desean dar visibilidad a sus productos o servicios.
Esto beneficia tanto al “influencer” como a la marca patrocinada, porque ambos se otorgan una exposición mutua: la empresa logra llegar a nuevas audiencias, y el creador de contenido genera credibilidad hacia su comunidad de seguidores. Básicamente, si una figura importante que se permite mover masas y que genera afecto en las personas, le está recomendando un producto, ¿cómo no va a considerar usarlo?
Lo mismo ocurre en el caso de que el creador de contenido desee desaconsejar el uso o la compra de un producto determinado. Cuando una figura pública que cuenta con una numerosa audiencia le recomienda a esta no comprar algo, lo más probable es que dicha le haga caso, o divulgue en sus redes la reseña negativa dada por su “influencer de confianza”.
¿La empresa del producto deslegitimado puede tomar acciones legales por daño a su imagen?
Ángela Amaya, abogada especializada en propiedad intelectual para Amaya Propiedad Intelectual, explica que sí se pueden enfrentar problemas legales, especialmente cuando se ha firmado algún tipo de contrato, acuerdo de confidencialidad o cláusula de imagen.
El hablar de manera negativa de un producto puede tener como consecuencia desde la devolución del pago y productos hasta la demanda por daños y perjuicios. En caso de no haber contrato, la marca no puede demandar por incumplimiento. Solo le queda la vía civil o penal, pero para ganar tendrían que demostrar que se trata de una calumnia o hay una mala intención de trasfondo.
¿Es legal que una marca pague por dar una buena reseña?
La idea de pagarle a alguien para recomendar una marca puede verse poco ética desde una perspectiva tercera, pues pareciera que se intenta comprar una opinión que genere un alcance positivo en las redes sociales.
Sin embargo, esta conducta es completamente legal: Camila López, asociada en Holland & Knight, explica que “es legal que una marca te pague por dar una buena reseña, siempre que exista transparencia y no haya engaño. Cuando se recibe dinero, productos gratis o cualquier beneficio a cambio de hablar positivamente de algo, eso deja de ser una simple opinión espontánea y pasa a considerarse contenido publicitario, por lo que debe informarse claramente como publicidad, colaboración pagada o contenido patrocinado”.
Ya es distinto en el caso de que se considere otorgar un incentivo monetario a cambio de desprestigiar el buen nombre de una marca o servicio, ya sea a beneficio propio, o con la intención de desmeritar la compatencia de algún servidor.
En este caso sí se estaría corriendo un riesgo legal al no tratarse de una opinión real y verídica, sino que se deriva al delito de calumnia e injuria: “Esto se agrava aún más si la opinión no está basada en hechos reales y verificables. Por lo que, si la contraprestación se recibe para desprestigiar, exagerar defectos o difundir información incompleta o falsa con el fin de afectar a un competidor, eso puede constituir competencia desleal”, afirma López.
Si se descubre que el influenciador mintió porque otra marca le pagó para desprestigiar a otra empresa o producto, la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, puede imponer multas administrativas altísimas. Se considera una “desviación de la clientela” mediante engaños.
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