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jueves, 24 de abril de 2014

La Constitución elevó la paz a derecho en el artículo 22, consagrando la paz como  un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento para todos los ciudadanos.  Por su parte  el artículo 95, consagra entre los deberes de la persona y del ciudadano participar en la vida política, cívica y comunitaria y propender al logro y mantenimiento de la paz, siendo expreso este mandato para todos los ciudadanos. 

Igualmente, la Constitución consagró la paz como derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, siendo imperativo el estudio de la Constitución y la instrucción cívica, en todas las instituciones de educación, oficiales y privadas. Así mismo, se fomentaran prácticas democráticas para el aprendizaje de los principios y valores de la participación ciudadana. 

Como ya lo comenté en esta columna, Colombia se encuentra en el puesto 144 entre 158 Estados, del Índice de Paz Global -IPG-, que es la principal medida de paz mundial, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz, que evalúa los actuales conflictos internos e internacionales, la tranquilidad y seguridad en la sociedad y la desmilitarización de 158 países mediante 23 indicadores diferentes.

Tal como lo consagra la exposición de motivos del proyecto de ley de la Cátedra de Paz, La cultura de la paz, siguiendo las enseñanzas de la Unesco, “consiste en un conjunto de valores, actitudes y conductas que plasman y suscitan a la vez, interacciones e intercambios sociales basados en principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia y solidaridad, que rechazan la violencia y procurar prevenir los conflictos tratando de atacar las causas y solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación, garantizando  a todas las personas el pleno ejercicio  de todos los derechos”. 

Una cosa es acabar mediante negociaciones el conflicto que enfrenta a las partes, que altera la paz, desgarra y destruye brutalmente la vida cotidiana de la sociedad colombiana, habiéndonos habituado a vivir en guerra y otra, es crear la cultura de paz para educar a la comunidad en el hábito de vivir en paz.

Representantes oficiales y privados, nacionales y extranjeros, en reunión celebrada en Barranquilla durante los días 6, 7 y 8 de noviembre de 2013 suscribieron el Pacto por Fortalecimiento de la Educación Superior, de la Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano, en los centros educativos tanto distritales como departamentales en todos sus niveles, como un proyecto de articulación de la educación media con la educación superior.

El artículo 1º del proyecto de ley, establece la Cátedra de Paz en todos los establecimientos educativos del país, como una asignatura independiente.  Igualmente, señala el proyecto que cumpliendo el mandato constitucional consagrado en los artículos 22 y 41, el carácter de la Cátedra de Paz será obligatorio.

Por otra parte se indica, que el Plan Nacional de Desarrollo Educativo de que trata el artículo 72 de la Ley 115 de 1994, deberá tener en cuenta la Cátedra de Paz  como un factor importante para su ejecución.

Por último, la estructura y funcionamiento de la Cátedra  serán determinados por el reglamento correspondiente que deberá expedir el Gobierno Nacional  dentro de los 6 meses siguientes a la expedición de la ley de la Cátedra de Paz, de acuerdo al Decreto 1345 de 2010, a través del Ministerio de Educación, quien deberá coordinar la reglamentación con los Ministerios de Interior y de Cultura.

En este contexto, preparando el fin del conflicto, se aprobó el Acto Legislativo 1º de 2012, que establece instrumentos jurídicos de justicia transicional, para facilitar la terminación del conflicto armado interno y el logro de la paz.   

La Corte Constitucional en la Sentencia C-579 de 2013, declaró que es legítimo un marco de justicia transicional para lograr una paz estable y duradera, siempre y cuando se asegure que como mínimo se enjuiciarán los delitos de lesa humanidad, genocidio y crímenes de guerra cometidos de manera sistemática.

En conclusión, si queremos que un país tan convulsionado como el nuestro sea viable, se requiere la Cátedra de Paz para generar la necesidad de crear en las personas el hábito de pensar en la paz,  de asumir el deber de hacer la paz, de realizar actos de paz, de aprender a hacer la paz, de enseñar a hacer la paz, de hacer la paz y de preservarla con convicción.

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