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miércoles, 20 de mayo de 2015

En primer lugar es menester señalar el papel que sigue cumpliendo el gigante asiático en la economía mundial. Si bien políticamente no es el gran líder de las relaciones internacionales -tal como acontece con los tradicionales poderes occidentales-, en el terreno económico sigue siendo un termómetro importantísimo para medir el dinamismo global en tal materia. Aunque con tasas de crecimiento notablemente inferiores a las evidenciadas durante la primera década del siglo, el país sigue demandando recursos para sus procesos industriales. Ya hoy se escucha que las previsiones del FMI y del Banco Mundial ubican a China en posición de igualdad frente a la economía de EE.UU. Por tanto, la importancia de mantenerse en el ejercicio cooperativo con la región latinoamericana, en función de asegurar recursos, es realmente alta.

En segundo lugar, la visita a estos países específicos debe ser leída en términos estratégicos. Recuérdese que hace un año aproximadamente el presidente chino, Xi Jinping, se había reunido con los mandatarios de naciones que pueden ser vistas como antagónicas de las que ahora visitará. En aquel entonces los diálogos se adelantaron con países de orientación socialista. Hoy, salvo el caso de Brasil, los contactos se dan con economías más liberales y abiertas, defensoras, entre otras cosas, del libre mercado y la empresa privada.

De un lado está Brasil que, como se ha dicho, es el más importante socio comercial y diplomático de China en la región. Los dos Estados están unidos por el diálogo adelantado en el foro internacional de los Brics, del que se desprende su estrecho bilateralismo. Los flujos de comercio, inversión y cooperación entre ambos se han incrementado de manera notable en los últimos años.  Sumado a ello, es importante no perder de vista que las relaciones comerciales y de inversión entre estos dos países han venido mostrando importantes signos de diversificación. Es decir, no se trata solo de materias primas, sino que existen sectores de la industria y la manufactura brasileña beneficiándose de los acuerdos establecidos entre gobiernos.

De otro lado están los tres miembros de la Alianza del Pacífico que serán visitados por el primer ministro Li Keqiang. Sin ser Colombia el más atractivo de los tres, es el destino posterior a la visita en Brasil. Es claro que también el interés mutuo marca el encuentro. Antes de ir a Perú y Chile, los temas tratados estarán enfocados fundamentalmente en asuntos de infraestructura, comerciales y cooperación. No muy lejos de ello estará lo que se trate en Lima y Santiago. El significado más importante de estas reuniones está en los avances que se puedan trazar para la Alianza en función de alcanzar un equilibrio frente a lo que los países socialistas tienen ganado con China. Es el reto, pues es claro que la afinidad política con los miembros el Alba los ha puesto en mejores condiciones que a los demás.
 

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