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Martes, 2 de diciembre de 2014

Es probable que este descenso de la volatilidad la semana pasada sea un fenómeno pasajero tanto para las acciones como para los bonos. Esperaríamos un repunte para el año que viene, ya que la Reserva Federal se prepara para incrementar las tasas de interés. También destacaríamos que gracias a que avanzaban lentamente otros mercados, pudieron prolongar su recuperación las acciones asiáticas. En resumidas cuentas, la reciente actividad del mercado y de la economía nos permite vislumbrar tres conclusiones clave: una opinión más favorable hacia las acciones estadounidenses de baja capitalización, una confirmación de nuestra preferencia por las acciones de Japón y China, y una perspectiva cautelosa respecto del oro.

… pero no deberíamos acostumbrarnos a este escenario

El regreso de los bajos niveles de volatilidad repercutió en el comportamiento del índice S&P 500, que no registró aumentos ni descensos superiores a 0,1% en cuatro días consecutivos, el período de estabilidad más largo en 25 años. Algo similar ocurrió con los bonos, dado que las tasas de interés se mantuvieron bajo control dentro de los límites de un rango de fluctuación excepcionalmente estrecho.

La contracción del rango de compraventa de las acciones correspondiente a la semana pasada podría atribuirse a las fuerzas compensatorias de los datos económicos positivos (particularmente, los datos sólidos sobre las ventas minoristas en los Estados Unidos y un informe con datos aceptables acerca del producto interno bruto en Europa) que se vieron contrarrestadas por las persistentes preocupaciones en torno al conflicto en Rusia y Ucrania.

En esta coyuntura, la volatilidad del mercado bursátil se ha retraído a niveles en torno a los 10 puntos. No obstante, no prevemos que vaya a perdurar esta calma relativa. Si bien la solidez estacional puede mantener la volatilidad por debajo de los niveles normales durante lo que resta del año, posiblemente en 2015, cambie la situación. Es probable que un cambio en la política monetaria estadounidense en el próximo año (es decir, la medida de la Reserva Federal para aumentar las tasas de interés a corto plazo) produzca picos de volatilidad similares a los ocurridos en septiembre y octubre.

Surge una nueva inclinación por las acciones estadounidenses de baja capitalización y continúa la afinidad por las acciones asiáticas

En contraposición al trasfondo general, un segmento del mercado estadounidense que muestra indicios de mejora es el de las acciones de baja capitalización. Después de un desempeño drásticamente bajo en lo que va del año por parte de tales acciones, estamos comenzando a ver un cambio en la percepción. A lo largo de todo el año, recomendamos la subinversión en las acciones estadounidenses de baja capitalización, pero ahora favoreceríamos una postura más neutra al respecto.

Las acciones japonesas aumentaron 3% la semana pasada para alcanzar su nivel más elevado en seis años (aunque perdieron gran parte de ese crecimiento el lunes), gracias a los buenos niveles de ganancias, la tendencia de debilitamiento del yen y las esperanzas de que se demoraría cualquier aumento impositivo previsto. Según los informes locales, es posible que el primer ministro Abe convoque elecciones anticipadas a mediados de diciembre.

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